Es una tarde nublada con cierta quietud. El viento se hace presente al pasar entre las ramas de los árboles atestadas de sus hojas frescas. El ambiente invita a reflexionar, a ponerse filosóficos entre amigos, intercambiar ideas, concepciones de la vida. Es así como el actor Alfredo Bellfiore y un servidor platicamos sobre la castración, que emocionalmente los varones traemos arrastrando culturalmente, tema que también sirve como punto de partida para su show "Farinelli de Noche".

Farinelli y castración, son dos temas que parecen inherentes. Recordemos que Carlos Broschi o Farinelli fue un cantante famoso de ópera del siglo XVIII, que de muy joven fue castrado y esto le motivó a buscar sus propias habilidades para sobrevivir a las ataduras morales de la época.

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"Hace dos años que estrené Farinelli, aunque el texto lo he seguido actualizando porque los temas que abordo deben ser un tanto periodísticas ya que este género se presta para eso, para estar al tanto de lo que hablo para agregar referencias institucionales", inicia la plática Alfredo Bellfiore, artista uruguayo, radicado en nuestro país.

Alfredo se toma su tiempo, da un sorbo a su té, su mirada evoca un tiempo que se ha ido, en el cual se retiró un poco del #Teatro. Es hasta que comenzó a escribir "Farinelli de Noche" cuando volvió a retomar su interés por este #Arte desde el lado de cabaret.

Él procura que su "teatro tenga la oportunidad de exponer una mirada contestataria a todo lo establecido", Bellfiore nos explica los objetivos del teatro como arte, cuando la lluvia intensa enriquecía la charla ¿Por qué el interés en cabaret? "El género cabaret nace también como una reacción contestataria en tiempos muy complejos políticos en distintos espacios geográficos.

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De lo que yo quería hablar es sobre esta nulidad que atenta contra la libertad, en un sistema como en el que nos han metido".

"Libertad" permea en el ser antes que el hacer. Si la castración significa extirpar genitales masculinos, castrar emocionalmente quiere decir extirpar la esencia primordial la cual diferencia a un individuo de otro. Bellfiore menciona que en su cabaret, Farinelli dentro de su discurso, habla de las distintas instituciones, "la castración a través de la iglesia que va sobre la condición del ser humano, mediado, intermediado y negociado por la imagen de Dios, por un imaginario de poder. Aunque el lugar de Farinelli es previo a toda la dinámica en que la iglesia así como los sistemas de poder, Estado, educación y todos los controles de poder sobre la sexualidad determinan el género".

¿Quién de todos nosotros en nuestra infancia no ha escuchado a las autoridades encargadas de esas instituciones, que los niños deben ser azul y las niñas rosa? ¿O que los niños carpintería y las niñas cocina? ¿Y qué hay de la libertad de decisión de cada pequeño? El que a un niño guste de la cocina no determina su rudeza que se supone es propia del sexo masculino.

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O que una niña quiera herramientas en vez de muñecas no implica que dejará de ser sensible como también se supone debe serlo. Entonces la libertad de decisión se ve condicionada.

Son temas álgidos, alguien en el cielo lo sabe, mientras más nos adentrábamos a la disertación entre géneros, sexualidad y libertad, la lluvia se hacía cada vez más intensa, como si Tláloc y Zeus estuvieran platicando al igual que nosotros, ya que los relámpagos iluminaban nuestro entorno una y otra vez. Sin embargo, no amedrenta, la plática continuaría por un rato más. #Entrevista