El periodismo mexicano está de luto. En la madrugada de este jueves, murió a los 87 años de edad un maestro de la entrevista, la información y el análisis: Jacobo Zabludovsky. Se convirtió en el hombre de los grandes momentos. Sus descripciones, su voz potente, sus palabras certeras y su elegancia al decir, quedarán para siempre en la memoria de millones de receptores.

Sus padres emigraron de Polonia y Jacobo nació en México, en la colonia Doctores, pero sus primeros años los vivió en el centro de la ciudad: en el popular barrio de la Merced. Probablemente ahí nació su amor por las riquezas históricas y culturales de su país, y sobre todo, por su gente.

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Sin embargo, antes de llegar al periodismo, apostó por el Derecho, y en 1967 egresó de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Enseguida comprendió que su verdadera pasión no eran las layes, sino convertirse en un mediador entre la realidad y los públicos, en la prensa plana, la radio y la #Televisión. Sus inicios se vinculan a la Cadena Radio Continental, en 1946, como ayudante de los redactores de noticias. Sus capacidades eran tales, que solo un año después llega a la XEX AM como uno de los responsables de los Servicios Informativos.

En los inicios de la televisión mexicana, en 1950, estuvieron el rostro y el talento de Zabludovsky, y en #Televisa se mantuvo hasta el 30 de marzo del año 2000. Fundó programas y horarios, como los noticieros matutinos y las revistas en vivo de los domingos en las tardes.

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Es 24 horas su espacio de excelencia, un noticiero que en su época se convirtió en el de mayor teleaudiencia en México. Asimismo, sus coberturas más recordadas en el país son las del terremoto de 1985, cuando solo necesitó un automóvil y un teléfono para describir la ciudad convertida en ruinas. Cuando como parte de su recorrido, arribó a las instalaciones de Televisa, narró:

"Estoy llegando a mi casa de trabajo, donde he pasado más tiempo que en mi propia casa, y está totalmente destruida. Sólo espero que mis compañeros, mis hermanos de labor, estén todos bien."

Quienes lo conocieron, en persona, o a través de la pantalla o los micrófonos de la radio mexicana, lamentan su desceso. Es una pérdida irreparable para la comunicación latinoamericana, y su legado deberá servir de inspiración para las nuevas generaciones. Descanse en paz. #Cultura Ciudad de México