No soy muy adepto a las cintas de horror, en parte por la manera en que están realizadas hoy en día, y por otro lado, no son de mi predilección. Pero hay excepciones. Poltergeist de 1982 es una de ellas.

La diferencia entre la cinta original y la nueva es, en general, el ritmo de la película, y para mí ese es el problema. El remake de inmediato te presenta y somete al fenómeno paranormal con los sustos de situación, reemplazando una atmósfera que el maestro Tobe Hooper fue construyendo para finalizar con un clímax de terror verdadero.

Las historias no cambian mucho en las dos cintas, en ambas entregas nos presentan a una familia que se muda a un nuevo hogar sin saber que en los cimientos se encuentra un antiguo cementerio.

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En ambos largometrajes también nos muestran a integrantes de la familia como esclavos de los medios de comunicación, fuese el televisor o ahora los dispositivos "inteligentes".

En la cinta original, la familia entera sabe de los sucesos paranormales y los toman con cierta gracia e inclusive juegan con los espíritus que en el hogar residen. En ésta nueva entrega, la familia Bowen no está del todo enterada, ya que sólo los hijos menores conocen de suceso, lo que hace que la trama sufra, pues el desinterés del padre por los miedos de sus hijos hace que no pueda conectar con el sentir de la familia.

Al actualizar la cinta, Sam Reimi como productor y Gil Kenan al timón de la cinta, fuerzan situaciones que en la original eran mas fluidas, como la famosa escena del payaso. En 1982 era más probable que un infante tuviera un payaso de plástico como juguete.

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En esta cinta, dicho muñeco es encontrado fortuitamente en el ático, y cabe mencionar que el payaso es demasiado tétrico como para que el niño lo mantuviese en su habitación.

Lo que termina de arruinar la cinta, es el claro desinterés de los padres por los ataques del fenómeno, las actuaciones son muy pobres y en pocas escenas muestran estrés por la perdida de uno de sus integrantes. 

Para mí las películas de horror deben ser una experiencia, cuando pago por el boleto, pago por salir incómodo del #Cine, cuidándome en cada esquina pues no sé qué hay al otro lado de ellas. Solamente conectando con los personajes que están sufriendo en pantalla, puedo ponerme en sus zapatos y lograr tal efecto. Pero las películas de hoy, están más preocupadas por dar pequeños sustos y por imágenes explícitas de visceras y sangre, que por crear atmósferas e historias que perduren hasta que uno llegue al hogar y no pueda conciliar el sueño.

Poltergeist, el remake, es una película tonta y su final así lo demuestra.

Me sorprende del Sr. Raimi que su mano no se sintiera en la producción de la cinta, ya que él no es un amateur en las películas de terror.

Estan aquí... es una pena que no se referían a los sustos.  #Arte #Tendencias