Conmemorando el 150 aniversario del nacimiento del compositor finlandés Jean Sibelius, la Orquesta Filarmónica de Helsinki se presentó en el Palacio de Bellas Artes los días 7, 8 y 9 de agosto. En el recital del domingo a medio día iniciaron con la Sinfonía núm. 3 en do mayor op. 52, para continuar con el famoso Vals Triste op. 44 número 1.

Sobre la tercera sinfonía el propio Sibelius afirmaba: "es la más amada e infortunada de mis niñas", esto porque después de estrenarla en su país y llevarla a Rusia e Inglaterra, los comentarios que recibió no fueron del todo favorables. Con el paso del tiempo se le ha hecho justicia, especialmente tras escuchar la forma en que la Filarmónica la interpreta.

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El "Vals triste", cuenta la historia de un joven, Paavali, quien está sentado a los pies de la cama en la cual agoniza su madre. Él se queda dormido y mientras esto ocurre ella muere. La mujer confunde a la muerte con su esposo y se pone a bailar con ella, lo que bailan la muerte y la madre, es el "Vals triste".

En esta primera parte disfrutamos de la suavidad de dichas piezas ejecutadas magistralmente por cada uno de los instrumentos presentes. Violines, violonchelos, violas, contrabajos, oboes, clarinetes, fagotes, cornos, trompetas, trombones, tuba, timbales, arpa y percusiones nos regalaron con una primera parte llena de delicadeza que casi se podía paladear. La Orquesta dirigida con pasión por John Storgards, provocó los aplausos de los asistentes que llenamos la sala de Bellas Artes.

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Y llegó el intermedio.

Para la segunda parte, como se acostumbra, quedó lo mejor. Un par de sinfonías más intensas. La Sinfonía número 6 en re menor op. 104, estrenada el 19 de febrero de 1923 bajo la dirección del propio Sibelius en Helsinki, fue ejecutada por la Filarmónica de forma nítida e intensa. Se pudo sentir cada nota de esta pieza llegando hasta el alma desde cada instrumento. La sexta sinfonía es la más equilibrada de las composiciones de Sibelius, según los expertos.

Para cerrar el concierto dominical se programó la Sinfonía núm. 7 en do mayor op. 105. Un paseo por tonalidades intensas y llenas de vida. El compositor no estaba tan seguro del valor de esta pieza cuando la terminó y por eso la llamó "Fantasía". Sin embargo, al escuchar a la Orquesta en su ejecución queda clara su trascendencia y belleza. Por cierto esta fue la última sinfonía que Fidelius regaló al mundo.

Ante los aplausos de pie, el Director nos regaló un encore, otra pieza corta y hermosa de Sibelius. Una bocanada de aire fresco asistir a este evento en estos días. Una sincera felicitación a la Orquesta Filarmónica de Helsinki por la ejecución y, al mismo tiempo, un agradecimiento por detenerse en México para recordarnos que la belleza de este mundo es fácilmente perceptible a través de la música. #Cultura Ciudad de México #Conciertos