Xalapa, Veracruz.- El Festival Internacional Camerata XXI destinó el Auditorio de la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana (UV) como escenario de un concierto inédito en la ya fraguada relación entre dos importantes pianistas del jazz mexicano: Edgar Dorantes y Rafael Alcalá plasmaron su amistad, empatía musical y amplia experiencia jazzística, interpretando juntos por primera vez piezas del Maestro Dorantes, Fundador del Movimiento JAZZ UV y su Festival Internacional.

Rafael Alcalá –graduado con altos honores del Berklee College of Music de Boston-, no sólo comparte con el veracruzano el haber participado con luminarias como Paquito D’Rivera o Joe Lovano, sino también un profundo sentido musical, comprometido con la calidad instrumental, autenticidad jazzística e instinto artístico, mismo que los llevó a pactar un “combate amistoso” en el cual el ganador fue la audiencia:

 “Le dí mi #Música a Rafa para tocarla con la Sinfónica de Xalapa, porque es un músico de jazz, creador y con voz propia; también ahora que lo hicimos a dos pianos.

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En el escenario hay que dejarlo libre, que se explore; para mí es muy importante esa naturalidad y que las cosas vayan surgiendo”, comentó Dorantes sobre los acercamientos musicales con su colega tamaulipeco

Correspondencia musical

Piezas ya clásicas de Dorantes como ¿Qué tal Mr. Barron? y Revelación, sonaron para evidenciar la confianza y admiración mutuas entre los artistas, expresadas también en lo que estima uno del otro: “Sus capacidades musicales son increíbles… Asumió temas –desde Rachmaninoff hasta Thad Jones- intuyendo y creando; él hace que la música vuelva a vivir. Por eso le confío mis arreglos, sé que lo va a hacer exactamente como yo no me lo imagino. No he encontrado en México a otra persona con la que yo esté tan feliz de que toque mi música”, agregó el padre de Emiliano Dorantes, quien a sus 13 años ya pudo leer en un programa de alto nivel su tema ¿Qué tal Mr. Monk?, reflejo perspicaz de su inmediata formación musical.

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En contraparte, Alcalá fundamentó la trascendencia que para él significa la música de su amigo y compañero: “En Estados Unidos hay una descripción que se llama scholar; son personas que te van a aportar mucho más de lo que está en un libro, y Edgar está en la lista de esos músicos que tienen un fundamento basado en su relación con la música, que tuvieron un proceso, lo asimilaron, tuvieron errores y aciertos, por eso escribe con la misma naturalidad para una sinfónica que para un trío o lo que sea”.

Alter ego jazzístico

Más que un contraste, el portentoso dueto explota en un swing cuya clave es el complemento, manteniendo un variante equilibrio entre la clásica tradición y las tendencias vanguardistas, que ambos pianistas comparten, aunque a diferentes proporciones: “Somos muy parecidos en unas cosas y muy distintos en otras, y así suena. Por mi personalidad yo soy más disonante; él quizá busca más dentro de los parámetros ‘Duke’ (Ellington), que suene más be-bop, y a mí es más Monk, Keith (Jarrett)… tenemos los mismos referentes, pero quizá yo volteo más a ver otras cosas, reconoció Alcalá.    

El resultado de este suceso fue tan rico y prometedor, que la mancuerna contempla llevarlo más allá de un trabajo fugaz, como consideró Dorantes, para beneplácito de jazzófilos y melómanos: “Ojalá podamos tocar así más veces y con otros materiales, ver todas las posibilidades que podemos lograr a dos pianos.

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Estaría bien trabajar también composiciones conjuntas y grabar algo más estructurado”. #Cultura Veracruz