Xalapa, Veracruz.- Las jornadas Diálogos interdisciplinarios por la paz, realizadas por la Universidad Veracruzana (UV), ofrecieron una charla única en su segundo día de actividades, esta vez, referente a la #Música tradicional y su carácter socio-cultural, bajo el título “Son de paz y resistencia: el son jarocho en las comunidades hispanas de los Estados Unidos”.

Benjamín Anaya y Honorio Robledo, ambos músicos, escritores, educadores y difusores de la cultura jarocha con amplia trayectoria, fueron los encargados de darnos luces sobre el importante papel del sonido de la Huasteca en las comunidades mexicanas en EU y más allá:

“Es un género que está permeando en otras partes del mundo, y no sólo a comunidades mexicanas, sino que se está adoptando por otras culturas.

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Tiene tal fuerza, que se está convirtiendo en una de las vías expresivas más importantes dentro de las problemáticas contemporáneas”, señaló Anaya.

La justicia es un valor

La Unidad de Artes de la UV se vistió con el trabajo de sus propios alumnos; carteles llenos de talento que claman por la no-violencia, fueron la escenografía de una plática tan profunda como las raíces de nuestros paisanos que, a través del son, preservan las tradiciones en medio de una cultura muchas veces adversa, en la que la misma música es también la mejor arma de protesta contra las injusticias migratorias, violencia y discriminación.

Por su parte, Honorio Robledo, autor de libros como El Cucuy -premiado en Nueva York-, nos narró parte de su larga experiencia y gestión, sobre todo en el área de Los Ángeles, en constituir al son jarocho como una forma de resistencia:

“Cuando llegué, organicé una comunidad que era la ‘Embajada Jarocha’, y ahí todos los jaraneros llegaban y se hacía un fandango que a veces duraba hasta la mañana; ahí tuve la fuerza para hacer el primer Festival de Son jarocho en Los Ángeles, en 1997”.

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Son jarocho

Retomando la palabra, Benjamín Anaya explicó cómo y por qué, el son jarocho resulta una expresión contracultural, dentro de la compleja problemática del corredor humano México-EU:

“No es gratuito que surja esta vertiente del son jarocho migrante, trans-fronteriza, bilingüe… existe una profunda conexión entre la cultura del narco-corrido y las gangs, las pandillas: tiene que ver con el trasiego de droga, tráfico de humanos, los polleros… toda esta cuestión erigida en torno a un muro falaz".

“Se está tomando muy serio allá – Los Ángeles, Chicago, Nueva York, San Antonio, San Diego… y ahora sé que también en París, Marsella y Berlín - porque la gente que tiene hijos en los talleres, ven que les da arraigo, generan identidad y al mismo tiempo expanden su instrumentación”, agregó el profesor del Instituto Nacional de Bellas Artes.

El maestro Robledo también habló de la evolución musical de una música tradicional sin perder su esencia: “Ahora ya hay instrumentistas de cualquier tipo que saben tocar en su pureza regional y al mismo tiempo saben mucho de armonía y han explorado las nuevas tesituras del son jarocho del futuro.

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Dentro del mismo son están los genes para la propia evolución, no necesita fusionarse con nada”.

“Jarochicanos” es el movimiento de música tradicional veracruzana, en el que se incluyen Los Cojolites, Son de Madera y otras agrupaciones que remarcaron este camino sin fronteras, confirmando que la música no hace fronteras, las disipa. #Arte #Cultura Veracruz