Xalapa.- La primera actividad del 7º Festival Internacional JAZZUV consistió en una clase magistral del prodigioso flautista cubano Orlando “Maraca” Valle, teniendo como tema central la improvisación en el jazz y la #Música latina; el recinto fue el foro Miguel Herrera, en la Casa del Lago de la Universidad Veracruzana (UV), donde cientos de estudiantes recibieron las enseñanzas del aclamado músico, teniendo como moderador a Tim Mayer, Director Artístico del festival.

“Maraca” Valle se destaca principalmente por su participación de seis años (1988-1994) en la mítica banda cubana Irakere, además de su nominación al Grammy por su álbum Tremenda Rumba (2003); pero son sus amplios dotes musicales como compositor, arreglista, flautista y tecladista, el trasfondo de su notable carrera, en la que ha compartido tarima con grandes figuras como Jimmy Bosch, Tata Güiness, Giovanni Hidalgo, “Changuito”, Dizzy Gillespie, Paquito D’ Rivera y Chick Corea, entre otros.

 

Encontrarse improvisando

El maestro Valle explicó la improvisación como un proceso natural, y no algo que se pueda precisamente aprender, refiriéndose a todas las etapas de la vida, y en particular, a su experiencia personal, que ha devenido en toda una filosofía musical: “La improvisación viene desde que uno está en el vientre de mamá y se escucha música; después que nace el bebé hay que ponerle música interesante: universal.

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Creo que todos tenemos el talento para improvisar algo, no sólo de forma profesional, sino el placer emocional de hacerlo".

“En mi caso, supe que podía improvisar a los 12 años, cuando compuse un danzón. Estudié métodos que eran para música culta, jazz y música brasileña, pero yo venía de un barrio donde sólo había rumba, y lo que sucedió es que al conocer otro tipo de música me encontré a mí mismo, y llegué a comprender que la improvisación está dentro de uno, es parte de la realidad; no podemos sólo bloquearnos a estudiar lindo, son herramientas que ayudan al proceso natural, porque no debemos limitarnos a imitar a otros”.

El gran “Maraca”, también hizo hincapié en lo que para muchos estudiantes –sobre todo principiantes- puede llegar a ser un talón de Aquiles, que es lanzarse a la libertad lírica, desprendiéndose de la seguridad de las partituras: “Lo más interesante es empezar a escucharse, utilizar ejercicios hasta liberarse del pánico de ‘no sé improvisar’, porque la improvisación no es un libro ni un método, se trata de que cada quien diga algo interesante en la música”.    

Música: energía vital

Tim Mayer salió al paso para preguntar al invitado su punto de vista sobre la música como energía, misma que se transmite al ser humano, incluso antes de nacer, y que lo acompaña en todas las etapas de la vida, a lo que el flautista respondió:

“La música, uno no la ve y no la toca: la siente.

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Es una energía que existe y hace cosas increíbles como comunicarse con músicos que no conoces, que hablan diferentes idiomas… Una vez toqué en Eslovenia cuando había una guerra, y logramos que ambos bandos bailaran juntos, dejaron a un lado su problema para sentir la felicidad que da la música.

“La vida es una improvisación, no me interesa qué va a pasar, sino disfrutarlo”. Así remató Orlando Valle su brillante clase maestra, que fue coronada con copiosos aplausos, el notorio respeto de la audiencia, y el ansia por escuchar su primera intervención musical en este festival, que será este jueves 22, en el Teatro del Estado. #Arte #Cultura Veracruz