Fue durante el período clásico de la antigua Grecia cuando el místico arte del debate fue aprendido, dominado y perfeccionado. En efecto, me refiero a esa actividad en la que dos grupos de personas, que representan facciones opositoras, suben a un escenario y discuten sin descanso, a diestra y siniestra. Después de un tiempo, tras escuchar y analizar el intercambio, un jurado determina cuál es la facción ganadora, considerando factores como calidad de la argumentación, dicción, apego a los principios de la lógica, entre otros.

El debate es un arte que corre riesgo latente de desaparecer, pero aún hay algunos irremediables románticos que están dispuestos a practicarlo.

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Hace algunos meses, el equipo de debate de la Universidad de Harvard se coronó como indiscutible ganador del Campeonato Nacional de Debate, uno de los eventos académicos más solemnes y prestigiosos del circuito de universidades norteamericanas de elite. Pues bien, la victoria fue una sensación fugaz para los privilegiados #Estudiantes de Harvard, quienes fueron derrotados en fechas recientes por el equipo de la Correccional del Este de Nueva York. Así es, por un grupo de convictos. Todos los detalles a continuación.

El sonado encuentro tuvo lugar en instalaciones de la Correccional del Este de Nueva York, prisión de máxima seguridad donde los convictos pueden inscribirse a cursos especializados, impartidos por profesores del Bard College, una institución de estudios superiores que se ubica a escasos kilómetros de distancia.

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Fue gracias a esta iniciativa que los convictos organizaron un grupo de debate e invitaron a los campeones reinantes del debate para una competencia amistosa. Los equipos discutieron si es que las escuelas públicas de USA deberían permitir la inscripción de migrantes indocumentados. Harvard a favor, Bard (Convictos) en contra. Por supuesto, éste era un tema sensible y lleno de polémica, además de que el grupo de reos claramente estaba a favor.

Tras casi una hora de debate, un panel conformado por tres jueces (profesores de Harvard y del Bard College) concluyó que el equipo Bard había elaborado sólidos argumentos que el equipo Harvard ni siquiera había considerado, por lo que se declaró a los convictos como la escuadra vencedora. De inmediato, miles de usuarios de las redes sociales han pasado juicio sobre estos increíbles acontecimientos, que bien podrían inspirar una trivial película de Hollywood. Hay quienes opinan que todo se trató de una intrincada estrategia para resaltar el espíritu humanitario de Harvard. Otros sugieren que las capacidades de los convictos, complementadas por el sistema de #Educación penitenciario, fueron suficientes para derrotar al equipo contrario. En realidad, no tengo una opinión al respecto. Tan sólo sé que unos malhechores le dieron su merecido a unos niños ricos. Con palabras, por supuesto. Y eso me da gusto. #Escuela