Desde la primera parte de Hotel Transylvania (2012) pudimos ver una cinta sencilla, nada pretenciosa y que no se le apostaba mucho por ella. Como toda cinta infantil, o familiar, estaba dotada de colores llamativos, música moderna con los éxitos del momento, dibujos tiernos, todo para que los grandes monstruos aterradores del mundo no causaran precisamente eso: miedo. Toda fábula termina en moraleja, la cinta de hace tres años no fue la excepción, ya que la  línea que manejó fue la comprensión hacia las inquietudes de los hijos a través de su crecimiento, un padre no puede ser sobre protector, eso empeora todo.

Genndy Tartakovsky repite exactamente la misma fórmula, con música del momento, bromas casi insulsas y aventuras infantiles, nos cuenta los primeros años como abuelo del Conde Drácula, pero sobre todo su crisis al ver que su primer nieto no da señales de poseer sangre de monstruo, por tanto corría el peligro que el linaje Drácula se perdiera, entonces antes de que Dennis cumpla cinco años era imprescindible encontrar el modo de que el niño saque su monstruo interior.

Anuncios
Anuncios

Para serles sincero, en lo personal esperaba más risas, más situaciones chuscas, algo que en verdad me sorprendiera, al menos una escena en la que me marcara y me dejara la sensación de volver a repetir la experiencia como sucedió en la primera parte.

De pronto me daba la sensación de que había escenas de chistes sin fundamento, que de la nada los personajes hacían el ridículo, como por ejemplo el momento en que Drácula y su nieto se ponían a bailar siendo interrumpidos por Mavis, la sensación que deja es la de “¿y…?” Cosas por el estilo sucedieron en la cinta.

Y cuando voy  viendo en los créditos “guión: Adam Sandler” ¡Me quise volver chango! ¡Uy! ¡Lo entendí todo! Al menos no metió sus chistes escatológicos habituales, pero los gags de Hotel Transilvania 2 van por su estilo. Con razón me dio la sensación de estar viendo “Son como #Niños” (2010) adultos comportándose no como niños o vivir la vida al máximo, sino como estúpidos ridículos.

Anuncios

Con razón esta segunda parte me quedó a deber perdiendo ese toque de dulzura pero de ser un producto entrañable.

Adam Sandler todo lo que toca lo destruye, aunque en Hotel Transilvania 2 lo salva la candidez de Dennis el niño de cuatro años, objeto de todo el amor que siente por el mundo el Conde Drácula.

Es una cinta bonita, mona, con su respectiva moraleja, pero la forma que en fue llevada la película no fue la adecuada como para seguir rompiendo récords, pero no lo logró. #Cine #Estrenos de cine