Xalapa.- El pasado fin de semana, se corrió la voz en Xalapa de que Jenny Beaujean cantaría al lado de Benjamín García y su contrabajo, en conocido café del área de Los Lagos; a sólo unas horas de la cita, algunos jazzófilos nos enterábamos de la presencia de los artistas, ya con importancia a nivel nacional y más allá. Y todo fue así, imprevisto como el jazz.

Por complicidad musical de hace ya algún tiempo con Paquito Cruz -joven pianista veracruzano, que ya se forja un lugar considerable en el jazz nacional-, Jenny y Benjamín “cayeron” en Xalapa una noche antes de visitar el Puerto de Veracruz, donde ya tenían concierto pactado; nos brindaron una serie de piezas, tanto propias como estándares clásicos, cargadas de sensibilidad y swing, unas veces lento y otras acelerado, pero siempre profundo y auténtico: calidez y calidad.

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Jenny visita Xalapa desde hace años, además, vivir en la Ciudad de México y su paso por numerosos escenarios, le han dado una panorámica realista de la escena nacional, como puede notarse en sus palabras:

“El que haya tantos músicos talentosos, alumnos tan dedicados, hace que la escena crezca, no sólo en el DF, sino nacionalmente; tenemos que buscar eso, descentralizar el país y buscar cómo crecer en todos lados. Allá la ciudad es más grande y hay más espacios dónde hacer música y poder vivir de ella; aquí lo que ha ayudado es la Universidad (Veracruzana), tuvieron la visión de consolidar el jazz como una carrera”.

 

Un swing individual

A más de uno se le arrugó el corazón cuando Jenny y su gemela Ingrid dejaron Beaujean Project, para buscar caminos separados; pero cada una tiene su personalidad y visión de la vida, además de distintos estilos e inquietudes musicales:

“Yo sólo canto jazz y swing con Benjamín, y todo lo demás es experimental: con pedales, #Música electrónica, sonidos de free jazz, improvisación… y mi hermana está con sus composiciones, le gustan las notas largas, sin vibrato… lo más contemporáneo que hace es el dueto con Daniel Wong”.

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El camino más sincero

Jenny lo tiene claro: “No toques lo que existe, toca lo que no existe”, decía Miles Davis; éste impulso es el que sigue la cantante, en congruencia con su espíritu:

“Las cuerdas vocales se pueden manipular de una manera extrema. La cuestión es quitarte el miedo y los estigmas, si para ti algo es bello, hacerlo; puede ser complicado para el escucha, pero para mí es lo más sincero, improvisar y utilizar todos mis recursos, y esto hace que el público vea ese lado mío, en el que te desnudas a través de la improvisación. Experimento con la técnica emisión de aire, resonadores y todas las capacidades físicas que tengo para llevar más allá mi voz” .

Mark Aanderud, Nico Santella y Héctor Infanzón son algunos de los grandes músicos mexicanos con los que Jenny ha compartido y aprendido, pero dadas sus inclinaciones, Remi Álvarez resulta significativo: “Gracias a él perdí el miedo a utilizar mi voz. Todos en México a los que nos gusta experimentar lo volteamos a ver a él, porque es una eminencia en eso.

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Ahora tengo un colectivo donde promovemos la música diferente, propositiva, no imitativa.

 Jenny Beaujean ha brillado internacionalmente, y en un futuro no muy lejano, podríamos escucharla al lado de Herbie Hancock, Aaron Goldberg, Lionel Loueke, Miguel Zenón, Jack Dejohnette o Pat Metheny, músicos predilectos de la mexicana, poseedora de voz, educación y talento suficientes para compartir swing con ellos, e incluso, “traer de la tumba” a Charlie Haden o Bill Evans.     #Cultura Veracruz