Xalapa.- El Teatro del Estado fue testigo nuevamente de un concierto de prodigios; esta vez fue el turno del gran Steve Turre, trombonista innovador y poseedor de un profundo swing tan jazzístico como latino, reconocido mundialmente por su sólida carrera; el también “caracolero” se hizo acompañar, como corresponde, por una exquisita selección de invitados al 7º Festival Internacional JAZZUV: Giovanni Hidalgo en las percusiones, Horacio “El Negro” Hernández en la batería, Jorge Reyes al contrabajo, y el piano de Rafael Alcalá.

El currículum de Turre es tan extenso como su calidad musical; entre sus compañeros de tarima se encuentran astros, tanto del jazz como de la #Música latina, como Ray Charles, The Jazz Messengers de Art Blakey, Dizzy Gillespie, Herbie Hancock, Tito Puente, Mongo Santamaría y Arturo Sandoval, entre otros; se destaca, además, por ser pionero en la recuperación de las conchas de caracol como instrumento de aliento, logrando un sonido muy similar el del trombón.

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La magia del jazz latino

El concierto de anoche fue una joya más del jazz latino internacional, muy cercano a los que generaciones recientes han podido tener amplio acceso, como el renombrado Jam Miami, tributo a Tito Puente, poco después de su muerte en el año 2000. Con una base rítmica insuperable y armonía actual, pero impregnada de tradición, el Maestro Turre pudo “surfear” con su trombón por las aguas del Caribe, visto desde Nueva York.

Seguramente el momento musical más mágico de la velada fue cuando Turre llevó a un nivel sublime el sonido de los caracoles -sonido ancestral en muchas culturas latinoamericanas-; con aplicaciones tonales a la música moderna, el trombonista disparaba el ritual sonido a la cavidad formada entre las cuerdas y la tapa abierta del piano, lo que producía resonancias armónicas de una naturaleza escuchada por muy pocos en la sala, de lo que dio cuenta el pasmoso silencio de la audiencia, absorta ante tan bello y raro espectáculo sonoro.

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Influencias profundas

Luego de varias piezas con gran sabor afro-caribeño, impregnado de swing, llegó algo de calma con una balada inspirada en una de las principales influencias de Steve Turre, un precursor del uso del trombón en el jazz moderno: “Ésta es una composición del gran J.J. Johnson, que es el padre del trombón de be-bop; él es al trombón lo que Charlie Parker es al saxofón. Era un asombroso compositor, incluso hizo música para muchas películas. Esta composición la hizo para su hermosa esposa, y su título es: Carolyn por la mañana”.

En lo que resta del Festival JAZZUV, seguiremos escuchando a varios de estos músicos juntos, no sabemos en qué alineación exacta, pero sí que la calidad será insuperable; Steve Turre trajo el latin jazz tal cual, con su inconfundible trombón y una guarnición de amigos-músicos de leyenda, y se lleva la promesa de este público de siempre honrar su talento. #Arte #Cultura Veracruz