Por Mitzi Vera/ @mitzmariann

Según la Asociación Mexicana de Productores alrededor del mundo, 2 millones de personas se dedican a la industria musical; gracias a los discos podemos escuchar las melodías de nuestro agrado una y otra vez.

¿Qué hay detrás de ese círculo plateado?

La creación

La Federación Internacional de la Industria Fonográfica indicó que México ocupa el primer lugar en el consumo de discos, lo cual no es sinónimo de ganancias para los músicos.

Hacer un disco depende del tipo de ensamble. La grabación cuesta entre 10 y 40 mil pesos, más los gastos de la portada, entre 5 y 15 mil pesos.

En México existen empresas consolidadas como ‘Urtext’, la cual lleva 15 años en el mercado.

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Su fundadora Marisa Canales ha sido nominada en varias ocasiones como mejor productora musical en el Grammy Latino.

El catálogo de la empresa es de música clásica mexicana, y contemporánea. Cuenta con 226 artistas, entre ellos el flautista Horacio Franco, quien es considerado uno de los mejores intérpretes del periodo barroco a nivel mundial.

Ventajosa realidad

En componer la música un artista tarda entre uno y cinco años, según la Asociación de Músicos Mexicanos.

 Varios sellos discográficos en México les ofrecen grabarles y producirles sin costo pero con la condición de que a ellos les pertenecen los derechos del material. Les regalan 400 copias y si se les acaban tienen que comprarle a la empresa sus propios discos.

Muchos optan por el #Arte independiente, el cual no es sinónimo de ahorro, pues un material discográfico de esta índole cuesta entre 20 y 50 mil pesos.

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La diferencia es que los derechos se los queda el autor y no la empresa.

Lo complicado es la distribución, empresas como Gandhi venden los discos de las productoras mexicanas y son las que más ganan: compran el material en 80 pesos (aproximadamente) y lo revenden al doble o triple.

Renovarse o morir

Para el periodista especializado en música, Oscar Adad las casas productoras deben actualizar su manera de pensar ante las nuevas tecnologías, las cuales han cambiado la educación del escucha.

Otra forma de poder adquirir música es a través de plataformas como Itunes y Spotify. Existen distribuidoras como Cassette, que se encargan de subir el material a las plataformas ya mencionadas.

Según cifras de la Wall Street Itunes pierde al año 400 millones de pesos por la descarga ilegal; anualmente gana 12 mil millones de dólares.

Opción B

Otra manera de obtener ingresos para los ejecutantes es realizar lo que mejor hacen: tocar.

Depende del festival es la ganancia, lo delicado es que si una banda se presentará en festivales como el Vive Latino, no pueden dar shows previos a este. En cuanto a la música académica, por tocar  el Festival Internacional Cervantino, una agrupación nacional cobra aproximadamente 17 mil pesos.

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Está comprobado científicamente que para ser un virtuoso en cualquier instrumento, un músico debe invertir (por lo menos) 10 mil horas de estudio, razón por la que las carreras universitarias en el arte de las musas son tan largas.

Las empresas mexicanas no valoran las horas de estudio de los intérpretes, pues según el periódico ‘Reforma’, la carrera de los ejecutantes es de las peor pagadas en el país. Está claro que en México el talento de los artistas sobra, lo que falta son empresas que los impulsen.