#México-París-Moscú

Con estas dos magnas exposiciones la Ciudad de México revive la vanguardia creativa de los locos años veinte en Rusia y Francia

 

La Ciudad de México recupera y revive la locura creativa de la capital rusa y el ambiente bohemio del barrio parisino de Montmartre durante los “loco año veinte”, cuna de los movimientos de vanguardia artística que desde París contagiaron al mundo occidental de la época.

El museo del Palacio de Bellas Artes y el Museo Nacional del #Arte (MUNAL) presentan respectivamente, Vanguardia rusa. El vértigo del futuro – desde el 22 de octubre y hasta el 31 de enero– y Los Modernos – desde el 11 de noviembre y hasta el 3 de abril.

Anuncios
Anuncios

Rompiendo esquemas

Artistas como Vladimir Tatlin, Aleksander Rodchenko, Kazimir Malevich, Sergei Eisenstein, Vasili (o Wasili) Kandisnky, los hermanos Stenberg, Várvara Stepánova y Natalia Gorcherova entre las raras mujeres, batallaban por escapar de los rígidos esquemas de las escuelas de arte rusas y se decantaron de manera muy especial por la geometría y el espacio como elementos de expresión artística de su tiempo.

En plena depresión socio-económica tras la baja moral de la Revolución de Octubre (1917), se fraguaba un rompimiento con todo lo anterior. El Futurismo destacando el movimiento en la obra de arte, el Suprematismo – enfocado a las formas geométricas y el énfasis sobre el espacio y el tiempo del Constructivismo resultaron ser la derivación más lógica a la Revolución Industrial.

Anuncios

La producción masiva a través de la irrupción de máquinas que aceleraban la fabricación de todo tipo de objetos que hacían más cómoda la vida cotidiana indudablemente marcó influencia y presencia en el arte.

Aparte de las disciplinas tradicionales como la pintura y la escultura, los artistas rusos destacaron en la fotografía, el cine, el diseño industrial y particularmente en el mundo del teatro, en el que revolucionaron con novedosos vestuarios y el diseño de soberbias escenografías de las que la muestra expone encantadoras maquetas a escala.

Fuera corsés

En Los Modernos, por su parte, se presentan 142 obras de artistas de Francia y México;  ambos países han estado históricamente unidos por la fascinación que el país galo ha ejercido sobre los amantes de las bellas artes mexicanos, particularmente a principios del pasado siglo XX, durante el Porfiriato. Este periodo marca justamente el  surgimiento de las vanguardias antiacadémicas en protesta por los artistas modernos rechazados en los anticuados Salones de París.

Anuncios

De esta forma la capital francesa se convirtió en la meca de los nuevos movimientos de arte contemporáneo.

Así eclosionan el Cubismo con la distorsión de planos, el Surrealismo con la representación del subconsciente, el Abstraccionismo con su énfasis en el color y la línea... El joven Diego Rivera sucumbió al encanto transfigurado del cubismo. Ángel Zárraga, el duranguense afrancesado, aligeró su academicismo al pintar temas más sensuales que místicos.

No podían faltar el influyente Pablo Picasso, contagiando a todos con sus planos cortados, Fernand Léger, el fauvista Raoul Dufy, Pierre Bonnard y Gino Severini por mencionar sólo a algunos. Desde México, el influjo modernista tocaba a un Saturnino Herrán, quien daba largas pinceladas expresionistas sin detenerse a sobar el detalle y María Izquierdo ya no se empeñaba en pintar de forma realista ni sus bodegones ni retratos. Al igual que Alfonso Michel, su pintura era dinámica, veloz, pastosa y Carlos Mérida llegaba a la abstracción de figuras y fondos, por poner el ejemplo de algunos mexicanos modernos que han trascendido saludablemente el paso del tiempo con su obra.

 

  #Exposición