Casi tan indiscutible como aquella típica operación matemática de “dos más dos es igual a cuatro” podemos decir que Star Wars es una de las sagas filmográficas más influyentes en la cultura popular. Nacida de la mente del cineasta George Lucas es un concepto que no sólo se convirtió en un éxito comercial, sino que también es de esos conceptos que trascendió sus orígenes y dio origen a la mayor cantidad de productos derivados. Cómics, videojuegos, series animadas, especiales navideños, juegos de mesa, de tarjetas y otros productos mercadológicos que giran en torno a los personajes principales o que abordan la historia en la perspectiva de protagonistas creados.

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Desde 1971, fecha en que se estrenó el Episodio IV: Una Nueva Esperanza, su fama y notoriedad fueron creciendo y la gente adoptó con entusiasmo lo que se mostraba en aquellas imágenes. Luego, en 1980 se estrenó el Episodio V: El Imperio Contraataca, una de las partes más queridas de la saga, por obvias razones, como las revelaciones que se hacen y la manera en que la trama va a alcanzando su punto más álgido. Finalmente, en 1983, el Episodio VI: El Regreso del Jedi da por terminada la historia, que por cierto, de la cuál nunca se mostró el inicio (una técnica que George Lucas comenzó, pero que pronto, realizadores fueron usando para sus creaciones, incluído cierto japonés llamado Shigeru Miyamoto que usó esta técnica peculiar de narrativa para su concepto The Legend of Zelda.)

A partir de aquél 1983 jamás se escucharía de planes para hacer una nueva entrega de la serie.

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Aunque a través de las diversas “reediciones” que se fueron liberando al mercado (pasando por los formatos VHS, Laser Disc y DVD), en conjunto con las entrevistas a los realizadores y al proipio George Lucas, quien siempre mencionaba cómo se inició la (hasta entonces) trilogía más querida de todos. La expectativa se elevó demasiado en los fanáticos. Finalmente, en 1999 el tan esperado Episodio I: La Amenaza Fantasma fue liberado en las salas de #Cine y con esa entrega, una realidad comenzó a hacerse más que obvia: las altas expectativas de los entusiastas sólo eran eso… elevadas ilusiones, producto de la nostalgia y el amor al concepto. Luego de este filme, llegó el Episodio II: La Guerra de los Clones, que si bien comenzaba a esforzarse por alcanzar las esperanzas de la gente, pero no pudo deshacerse de esos errores que la gente tuvo. Para coronar esta trilogía de precuelas, llega el Episodio III: La Venganza de los Sith en 2005, que si bien tiene cierto parecido con el Episodio V, debido al tono oscuro de todo el filme, no logra liberarse del todo de esas características que no dejaron satisfechos a la audiencia.

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¿Qué hizo que la primera trilogía fuera tan popular comparada con las tres precuelas? Primero, podemos decir que las primeras daban muestra de un poderoso ingenio a la hora de crear y mostrar los efectos visuales y la gran cantidad de criaturas espaciales. Eso sin contar la manera de mostrar elementos característicos como los sables de luz, así como los jedi y los sith. Las precuelas, por el otro lado, podemos decir que “echaron la flojera” debido a que en el tiempo en que fueron realizadas ya se contaba con la tecnología CGI (Gráficos Generados por Computadora) que sin duda facilitó el trabajo a la hora de generar los efectos.

La era de Disney

Después de toda esa historia, George Lucas decide vender su franquicia a Disney, que desembolsó cuatro mil millones de dólares para hacerse con la licencia. Una noticia que causó reacciones diversas, desde una gran alegría (por la continuación de la historia) y gran temor (por quién hizo la operación). La segunda noticia fue que en 2016 sería estrenado el Episodio VII: El Despertar de la Fuerza, que por cierto, se estrena el 18 de diciembre.