El MUNAL en la CdMX se anota otro éxito con Los Modernos (hasta el 3 de abril), continuando el hito de Yo, el Rey. La monarquía española en el #Arte. Si bien se ha comentado mucho al respecto, mi intención es destacar a los artistas mexicanos modernos que participan en ésta muestra.

Oui, Monsieur!

Como salida de una escena de Los Modernos de Alan Rudolph (1988), la #Exposición reúne alrededor de 140 obras del acervo de instituciones como el Museo de Arte Moderno de Lyon, el Centro Georges Pompidou, la Fundación Fernand Léger, el Museo Picasso de Barcelona, el Museo Nacional de Arte y el de Arte Moderno.

Dividida en 9 módulos temáticos, la muestra incluye los “nombres de la casa” como Pierre Bonnard, Albert Gleizes, George Braque, Pablo Picasso, Henri Matisse, Fernand Lèger y Pierre Soulages , entre otros pintores rebeldes que en Francia se oponían a la tiranía de los famosos Salones de París.

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Modernismo

Recogiendo la descripción enciclopédica, Modernismo es el término con el que se designa a una corriente de renovación artística desarrollada a finales del siglo xix y principios del xx, durante el periodo denominado Fin de Siècle y Belle Époque.

Se llamó Art Nouveau –en Bélgica y Francia–, Jugendstil –en Alemania y países nórdicos–, Sezession–en Austria–, Modern Style –en los países anglosajones–, Nieuwe Kunst –en Países Bajos– y Liberty o Floreale –en Italia.

Este movimiento de cambio se reflejó en la literatura, la poesía, la ilustración y la arquitectura con características muy definidas pero en las bellas artes son más difíciles de documentar. ¿Por qué? Debido a que se diversificaron en varios estilos: Fauvismo, Cubismo, Surrealismo y Abstraccionismo, entre otros.

El nacionalismo

Si bien los franceses repudiaron el corsé neoclásico - que hacía totalmente predecibles las obras (y artistas) que el jurado seleccionaba año tras año en los Salones -, los mexicanos actuaban contra la dictadura de la Academia de San Carlos y sus empolvadas escayolas.

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Los mexicanos modernos no tenían más que dos sopas: o se afrancesaban o se volvían nacionalistas; sacar pecho y reivindicar “lo nuestro”.

Diego Rivera, becado en Francia, cambió la chaqueta cubista (La mujer del pozo, 1913, Paisaje zapatista, 1915) y se volvió, como Siqueiros apóstol mexicanista. José Clemente Orozco (Casa de lágrimas, 1913-15) y Saturnino Herrán (La cosecha, 1909) pintan costumbrismo mientras que María Izquierdo, única mujer de esta exposición, hace arte ingenuo muy mexicano apoyada, como Ramón Alva de la Canal en lo doméstico. Rufino Tamayo (Desnudo en gris, 1931), Alfredo Zalce y Francisco Zúñiga modernizan lo autóctono inspirados en lo prehispánico.

A su aire

El Doctor Atl coquetea con el puntillismo (Las bañistas, 1902) y Ángel Zárraga (La dádiva, 1910) continúa la forma clásica, pero con tema innovador.

Algunos otros, como Roberto Montenegro (Pescador de Mallorca, 1915), Ignacio Rosas, Emilio Baz, Germán Cueto (máscara pintada Retrato de Germán List Arzubide, ca.

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1923), Francisco Gutiérrez, Carlos Orozco Romero (El acróbata, 1929), Alfonso Michel (Desnudo femenino con mandolina, ca. 1945) y Carlos Mérida, tomaron un poco de aquí y de allá formando un lenguaje plástico propio.

Llegados a los años 50 y 60, el recorrido pictórico concluye con el movimiento abstracto que Manuel Felguérez y Vicente Rojo hicieron propio, convirtiéndose en sus auténticos abanderados. Si algo se puede echar en falta es la ausencia de otras artes como la Foto y la Escultura sin que por ello pierda relevancia.

  #Museos