Su fallecimiento a los 84 años sucedió en la unidad de Cardiología del Policlínico de Roma. Su última película  fue  ¡Qué extraño llamarse Federico:  Scola narra a Fellini (2013) y tuvimos la oportunidad de verla en la Cineteca Nacional del 15 al 20 de abril de 2014 como parte de la programación de la 56 Muestra Internacional de #Cine.

De monero a cineasta

Tras haberla estrenado en la septuagésima Muesltra Internacional de Cine de Venecia, la cinta es un homenaje biográfico a Federico Fellini a quien Scola conoció cuando , siendo un quinceañero, entró a trabajar como viñetista o monero en las revistas humorísticas Marc’Aurelio y La transferencia de ideas donde también colaboraba el joven Fellini.

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Desde la perspectiva de amigos, Scola recrea escenas clave de películas de Fellini que lo deslumbraron cuando iba a visitarlo a los foros de Cinecittá en Roma. Sin perder su propio estilo, logra captar el universo estético y temático de Federico con una narrativa entrañable, cargada de afecto, admiración y fidelidad escenográfica servida con una estupenda fotografía y actuaciones convincentes.

Prolífica carrera

Lo descubrí con  La sala de baile (1983),  un musical que a los acordes de jazz y swing va narrando la explosión de la Segunda Guerra Mundial  en una Italia sacudida por el fascismo acólito de Hitler de Mussolini. Sin diálogos, y solamente música, actuaciones y baile, la trama recuenta el estallido, desarrollo y estragos de la guerra a un ritmo trepidante y contagioso.

Nacido en TrevicoItalia, el 10 de mayo de 1931, escribía guiones de cine que otros dirigían hasta que en 1964 debuta tras las cámaras con Si me lo permite, hablemos de mujeres  logrando acumular en su prolífica carrera de director un total de 41 cintas.

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Tuvo su primer éxito con La Escapada (1962) con un jovencito Jean-Louis Trintignant y Vittorio Gassman. Sin embargo el auténtico éxito le llegó en 1968 con ¿Lograrán nuestros héroes encontrar al amigo misteriosamente perdido en África? Protagonizada por los comediantes Alberto Sordi y Nino Manfredi.

Éramos tan queridos

En los años setenta sube a la cresta de la ola,  pues filma la que es considerada como su obra maestra, C’eravamo tanto amati (1974) que recorre 30 años de la historia de Italia a través de las vivencias de tres personajes. El elenco no podría ser más atractivo; Vittorio Gassman, Nino Manfredi, Stefania Sandrelli y en apariciones cameo Marcello Mastroianni, Mike Bongiorno ¡y el mismísimo Federico Fellini!

Dos años más tarde se hace con la presa de mejor director en el Festival de Cine de Cannes con su irreverente Feos, sucios y malos (1976). No fue el único premio recibido, pues Scola sí fue profeta en su tierra al haber conseguido la friolera de ¡ocho premios David de Donatello! : dos veces por mejor película (La sala de baile, 1984 y La familia, 1987); tres veces por mejor dirección (Una jornada particular (1977) con Sofía Loren y Marcello Mastroianni  - por esta película Scola también recibió dos nominaciones al Óscar por mejor película extranjera y mejor actor para Mastroianni -, La sala de baile (1984), La familia (1987) y dos David de Donatello  más por mejor fotografía, El nuevo mundo, 1983 y La familia en 1987.

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También se hizo acreedor a dos títulos honoríficos del gobierno italiano como Caballero de la Gran Cruz de la Orden al Mérito y Medalla de Oro a los beneméritos del Arte y la Cultura.

Con su fallecimiento y el de Silvana Pampanini y Franco Citti, se pierde otro trozo de historia del cine italiano. #Viral