Desde tu llegada al aeropuerto sentirás que el viaje ha comenzado cuando el sol rojizo de África te reciba de pronto.

Al llegar, toma el autobús que sale justo de la entrada del aeropuerto para dirigirte a la Plaza El Fna, cuesta solamente un par de dirhams y te dejará justo en el parque de enfrente.

Para hacerte de dinero, lo mejor es que cambies en el aeropuerto lo que hayas destinado como presupuesto para tu viaje para no tenerte que preocuparte después por cambiar o retirar del cajero, lo que puede resultar muy caro.

¿Ya estas ahí?, ¿y luego?, disfruta de ese shock que te causará la variedad de olores, ruidos y culturas expuestas en un sólo lugar.

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Desde culebras que bailan al ritmo de flautas, hasta mujeres que te pedirán adornar tus brazos con henna y changos haciendo malabares buscando unos centavos para sus dueños. Una vez que hayas digerido esta pintura, entonces empieza la búsqueda.

Al principio puedes por unos cuantos dirhams pedir a un niño que te lleve al hotel en el que estarás hospedado, si te sientes atrevid@ inténtalo tu mismo, pero es mejor el primer día soltar unos centavos, ya que las calles del viejo Marrakech parecen laberinto de Ali Baba y seguro estarás cansado por el viaje. Tip, tip!, ojo cada vez que pidas a alguien ayuda o quieras tomar una foto, la gente tiene una extraña tendencia a parecer amable para después cobrarte lo que ellos consideren vale su orientación y personalidad.

Una vez instalado, seguramente ya te ruge la panza, es momento de comer algo.

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Aunque tu nariz se guíe por los olores, no dejes que te engañe, es mejor comer en restaurantes establecidos que en cualquier puesto que encuentres sino quieres pasar el resto del viaje en el baño. Eso sí, indispensable buscar una buena cafetería en donde puedas sentarte a admirar a los diferentes personajes degustando un exquisito te marroquí hecho a base de menta.

Ya con el estómago lleno es momento de caminar, sin miedo piérdete por las callecitas de barro descubriendo las mejores tiendas en el mercado más grande de la ciudad (suq), en donde encontrarás exquisitos frutos secos, lámparas de aladino, maravillosas telas, tapetes, etc, etc... y una parte dedicada exclusivamente a las señoras aceitunas, verdes, negras, para el martini, como te gusten, aquí encontrarás toda la variedad que estás buscando.

Al atardecer date un respiro, párate en una de las esquinas mientras admiras al sol esconderse entre la mezquita que se encuentra justo al fondo de la avenida que te llevará al nuevo Marrakech, una vez descansado regresa a la plaza en donde serás testigo de las notas musicales más extrañas pero con más ritmo.

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Cuando cae la luna la gente del lugar sale con sus instrumentos locales a entretener a todos los turistas y a pasar un rico rato de ocio tocando y cantando con los suyos en la plaza.

Prueba en la plaza una sopa por un par de dirhams, déjate guiar por la gente local una vez que hayas convencido a tu estómago de que estas en otro continente para ir probando poco a poco más delicias.

Finalmente esperando tengas terraza en tu hotel u hostal, siéntate y disfruta de haber llegado a África, admira la luna, las estrellas y apúntate al tour en el desierto en tu estancia en este maravilloso destino. Recomiendo que sea el de 2 días, pues el primero te lleva solamente a las afueras del Sahara, mejor toma un día más y sumérgete en las dunas en un paseo que estoy segura jamás olvidarás.

¿Ya estás comprando tu boleto? #Vacaciones #Turismo