La muerte de un escritor revive —paradójicamente— su obra. Cuando un escritor de prestigio muere, sobrevienen, además de los homenajes, la revisión de su obra y la invitación a su obra. Para quienes conocían al autor, llegó el momento de “revisitar” lo ya leído. Y para quienes no lo conocían, llegó el momento de acercarse a una obra de la que todos hablan y hablarán, por algún tiempo al menos. Por eso no es gratuito que, tras la muerte del autor, se hagan reediciones de sus #Libros más importantes y se proyecte la publicación de sus obras completas. Por supuesto, hablo de autores de prestigio.

Sin duda, Umberto Eco pertenece a esa élite de autores que merecen homenajes, días de luto, programas especiales y la edición de sus obras completas.

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También es digno de nuevos lectores y nuevas lecturas. Pero, ¿por dónde empezar? 

La obra de Umberto Eco es muy amplía en volumen y en registros. Podemos distinguir, por lo menos, tres facetas en su quehacer escritural: el filósofo/semiólogo, el crítico literario y el novelista. Esta división parte precisamente de la distinción que Umberto Eco estableció entre escritor creativo y escritor científico. Dice en el primer capítulo de sus no muy conocidas Confesiones de un joven novelista: “en un ensayo teórico, normalmente uno pretende demostrar una tesis determinada o dar una respuesta a un problema concreto, mientras que en un poema o en una novela, lo que uno pretende es representar la vida con todas sus contradicciones... Los escritores creativos piden a sus lectores que traten de encontrar una solución; no ofrecen una fórmula precisa”. 

De este modo, si quiere conocer la parte más científica, más teórica, “más dura”, de la obra de Umberto Eco, puede acercarse a La estructura ausente. Introducción a la semiótica. Este libro es un recorrido por los conceptos básicos “del estudio de la cultura como comunicación”, que es como definía Umberto Eco a la semiótica.

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De sus trabajos como “crítico literario” (entendido aquí en el sentido más amplio posible, como el estudioso de lo literario) se pueden mencionar al menos dos títulos fundamentales: Intrepretación y sobreinterpretación y Lector in fabula. En este último título se encuentra una categoría de análisis fundamental para la crítica literaria contemporánea: el lector modelo. A grandes rasgos, la tesis del libro es, en palabras del mismo Eco, la siguiente: “un texto es una máquina perezosa que desea implicar a los lectores en su trabajo, es decir, es un artilugio concebido para provocar interpretaciones”. ¿Cómo las provoca? Por medio de estrategias textuales, y una de esas estrategias textuales es el lector modelo, que es totalmente diferente al lector empírico, es decir, usted, yo o cualquiera que lea un texto narrativo. 

Por último, el novelista: seguro estoy de que la fama mundial de Umberto Eco se debe a su ópera prima creativa, El nombre de la rosa, una novela policiaca ambientada en la Edad Media.

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Sin embargo, propongo una novela mucho más lúdica y dinámica: Baudolino, una historia de aventuras que abreva en uno de los mitos más importantes del imaginario medieval: el reino del Preste Juan.

Estas recomendaciones son absolutamente arbitrarias y sólo pretenden acercar a los lectores a la variada y vasta obra de uno de los intelectuales más prolíficos, rigurosos e importantes de la segunda mitad del siglo XX. Aún no tenemos la perspectiva suficiente para saber todo lo que hemos perdido con su muerte.

Requiescat in pace Umberto Eco.

Murakami

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