Sinceramente, considero pertinente ir directo al grano: ésta película deberían verla principalmente los adultos, pero, sobre todo, esos adultos que van por la vida con la misma expresión que tendría un zombie luego de subsistir sin alimento durante décadas. No es una simple recomendación, se trata de una exhortación necesaria y obligatoria.

Zootopia, producida por Walt Disney Animation Studios y dirigida, evidentemente, a un público infantil, cuenta entre sus protagonistas a una peculiar conejita, un zorro muy astuto, una pequeña oveja, un león con porte y muchos otros mamíferos; la mayoría de ellos, peludos y con grandes ojos cautivadores (tanto herbívoros como carnívoros poseen un toque de ternura).

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Y como es de esperarse en las producciones de Disney, contiene un mensaje cuya trascendencia no puede pasar desapercibida: sé lo que tú quieras ser. No lo que dicen tus padres, tus amigos, tu pareja o los horóscopos que salen en el periódico dominical. No, nada de eso. (A fin de cuentas, ¿quiénes son ellos para saber lo que realmente puedes y debes ser?) Simplemente, lo que tú quieras. Y eso, amigos míos, hoy en día es todo un reto.

Ya que los spoilers son en todo momento desagradables, sin importar que tan pequeños o grandes puedan ser, describiré brevemente a nuestra heroína y su hazaña, sin involucrar los movimientos y las circunstancias que arrojan el génesis de la historia. Judy Hopps, una peculiar conejita de ojos morados y orejas suavecitas, posee una voluntad imparable: no desea otra cosa que formar parte del cuerpo policiaco de Zootopia, la urbe perfecta, donde todos los #Animales conviven en armonía desde que abandonaron el triste destino al que su naturaleza los sometía, es decir, ser cazadores o presas.

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Para sorpresa de todos, la pequeña Hopps no sólo superará las expectativas de sus propios padres, dos conejos (algo regordetes) granjeros que intentan persuadirla, recordándole que jamás hubo un conejo policía, algo muy natural teniendo en cuenta que la profesión deben ostentarla aquellos animales con la corpulencia necesaria para detener a cualquier malhechor. Sin embargo, también superará las circunstancias adversas con ánimo inquebrantable (seguramente muchos otros, en su posición, preferiríamos desistir), siempre intentando superarse.

En su aventura, Judy encontrará algunos amigos tan suaves y esponjosos como ella, desde luego; pero uno en especial le demostrará, justo como un espejo, que nadie está predestinado a ser lo que dicta la sociedad o la naturaleza, y que cada uno puede soñar tan alto como sus propios deseos se lo permitan.

"¿Y por qué deberían verla todos los adultos?", se preguntaran a éstas alturas. Porque, seamos sinceros, hay adultos que son cualquier cosa excepto lo que ellos desean ser.

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En nuestro país, el mejor ejemplo, desgraciadamente, es la horda de adultos que se dedican a la labor docente sin sentir un amor auténtico por la enseñanza, de modo que años más tarde podemos verlos en canales de Youtube insultando a los niños o mermando su autoestima. Del mismo modo, sobran los vendedores que desearían ser reporteros o los panaderos que preferirían dedicarse a otro oficio. A todos ellos los une el peso de un estereotipo o el deseo ajeno ("Mi hijo debe ser médico, como yo" aún podemos escuchar hoy en día), como una cadena que los ata y les impide realizarse como seres humanos.

Por ello recomiendo ampliamente ésta producción, un trabajo cuyos méritos son el precioso diseño de personajes, la #Animación detallada y una historia fluida, llena de humor.

Seguramente, después de verla, muchos cambiarán de oficio.   #Educación