Boris Viskin va llegando a los peldaños más altos en la vida de un profesional. A su disposición la plataforma del Estado y el favor del Gobierno, quien se luce con el talento de este producto maduro en la ingeniería del arte en México a lo largo de su valuación histórica.

Este artista multinacional se apropia de todo para proponernos una colección impresionante de obra física que no deja de ser contemporánea, por Moderna que simule ser. Es decir, tenemos ante nosotros ejemplos de la mas escandalosa índole, cuyos gritos o emociones se transmite con fidelidad, aunque se sientan ya atrapadas en el contexto de como son las cosas en el mundo y la patética sensación postmoderna donde se llega a la contradicción.

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Para sentar las bases del valor económico o valuación del arte contemporáno, sea oportuno anotar aquí un precio fijo no menor a los cien mil pesos por ser el MAM. En este caso es fácil explicar que la obra donde Boris pega una silla a la pared, como aquella donde usa unas redilas de madera haciendo una construcción pictórica, nos facilita la tarea, no sin provocarnos la duda conceptual;  la silla fuera del marco y el efecto de colocarla ante el espectador. Uno duda si la silla es arte o si lo que nos quiere vender este teatro es la "renovación" el el imaginario de uno de los más audaces visionarios de la última década quien se ofrece complicándonos la explicación de cada montaje.

Todo tiene un tono político difícil de inteligir, pero asociado sin duda al posicionamiento de cada pieza. No hay accidentes, todo está planeado al milímetro, no sobra ni falta nada en un rompecabezas que nos lleva en un recorrido periférico donde se emplazó la obra más espectacular, seguido de un espacio interno con un viaje muy íntimo a un trabajo en formatos miniatura que da la sensación de ser una pequeña película por integrar algunas figuraciones narrativas al show.

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El día de la inauguración, el Sábado pasado, hubo buena concurrencia. El flujo de los invitados condujo a una antesala que permitió un anuncio presentando al artista y celebrando un merecido homenaje a la persistencia en el tiempo de un revolucionario del Siglo XX y principios del Siglo XXI. Unos minutos mas tarde, un río de gente nos llevó a resaltar entre la audiencia al director de la preparatoria, así como a la maestra de historia. Rodeando algunas instalaciones de pronto nos topamos con el artista mismo. Durante un instante, el mundo se congela para regresarnos a la realidad en el aspecto místico de los encuentros... de la pertenencia y en la permanencia del arte cuando van respondiéndose las dudas estéticas de la humanidad en cada encuadre. 

En el Jardín se ofreció un drink para los invitados en un evento muy familiar. Se anunció en seguida que en el Museo de Arte Contemporáneo muy cerca, se inaugurarían un par de exposiciones en un movimiento que hace el Estado conjunto con el Festival de México en el Centro Histórico que arrancó en estas fechas.

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El curador de la obra fue muy prudente en resaltar gran parte de los conjuntos integrando los ángulos desde donde se puede apreciar el montaje. No sería tarea fácil distinguir entre un Viskin y otro, pues su obra tiende a ser cualquier cosa opuesta a lo anterior o en un método que se permite construir y dconstruir el fenómeno perceptible que detonan sus mensajes. 

Esta tendencia expresiva se autentifica en un nivel más complejo que involucra cualquier material, y no se limita tampoco a que las cosas esten pegadas a la pared o apareacan como un objeto externo con sus expresiones asociadas a una emoción pasional representada en un interminable experimento #Crónica Ciudad de México