La ciudad y sus monstruos. Somos carroña inerte del flujo de un estrés que se vuelve mediático. Aquí las crisis facturan pesos, los nervios pagan la cena y la monotonía de la rutina cubre necesidades.

Somos hormigas que marchan entre escalinatas y puentes, entre aceras que se tiñen de gargajos y chicles de todos los colores. El humo que emana de bocas frívolas, las chamarras que tienen su propio sonido al moverse, los zapatos que poco a poco se ensucian de ciudad.  Y por las noches las putas y los gatos que se asoman. Todo es parte de un ecosistema urbano y lúgubre, siempre vivo a la merced del consumismo y la fanaticada.

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Los santos de la orbe: el fútbol, la virgen, la política, el trabajo y la familia. Aquí es tabú si el vecino no lo hace, no lo usa, no lo conoce. Vinimos certeros a ser quejumbrosos, a reivindicar recuerdos y presumir logros. Tenemos exceso de presente y carencia de esperanzas. Somos un algo incesante pero sedentario a la vez. Somos como un pedazo de nosotros mismos, una luz que ahorcamos con tal de idealizar nuestra propia realidad.

Aquí el ejemplo viene de pequeños cuadros de luz blanca donde actúan, manipulan y censuran cómo y cuánto quieren. Los libros son píxeles que se leen a la espera del trayecto al trabajo, las charlas son pegas a rectángulos de fibra de carbono y plástico. Cargamos con miles de pesos, pesitos en nuestra ropa y lujos.

¿Qué es un lujo en México? Todo lo que no es necesidad.

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Sabemos celebrar tanto por tradición y tan poco por mérito propio. No hay que olvidar que la peculiaridad del mexicano reside precisamente, en su conocimiento de serlo. 

La ciudad y sus monstruos, su desplome. Son males necesarios el sexo mundano, el trago, los cigarros que se fuman los burócratas y oficinistas, el azar del juego.  Sin un poco de perversión la ciudad moriría de inanición. La ciudad se consume, se inhala a sí misma. Está viva y late como un corazón de fierros retorcidos y sangre que huele a gasolina, se vive y se muere aquí a diario.  Somos una dulce bomba de tiempo. #Crónica Ciudad de México #Cultura Ciudad de México