Con fecha 2 de octubre de 1865 y bajo la firma de Maximiliano de Habsburgo, se proclama mediante una carta las condiciones que prevalecerían en #México a raíz de la salida de Benito Juárez del país.

Maximiliano y sus seguidores creyeron que el #Gobierno de Juárez había terminado ya que supuestamente había cruzado la frontera hacia Estados Unidos.

En dicha carta dirigida todos los mexicanos, Maximiliano anuncia que la causa que había sostenido Benito Juárez, había terminado no solo por la voluntad nacional sino también ante la misma ley.

Cual si fuera benefactor, Maximiliano dice que su gobierno ha sido indulgente con los que él llama “extraviados” y les permite la posibilidad de unirse nuevamente al camino del bien.

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Y por último anuncia que su gobierno será inflexible para castigar a “los bandoleros, criminales… a los que incendian a los pueblos a los que roban y asesinan ciudadanos pacíficos, míseros ancianos y mujeres indefensas…” ya que así “lo demanda la civilización, los derechos de la humanidad y las exigencias de la moral”

Al día siguiente y con fecha del 3 de octubre de 1865, con su firma al calce, decreta en el Palacio de México, los castigos que se llevarán a cabo a todos aquellos que hayan pertenecido a bandas o grupos armados que no hayan estado legalmente autorizados.

El decreto que consta de 15 artículos, anuncia que las personas pertenecientes a estos grupos armados, serán juzgados militarmente por las Cortes Marciales y en caso de que se les declare culpables, serán condenados a la pena capital la cual se ejecutará dentro de las 24 horas posteriores a la sentencia.

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El artículo 13º de este decreto indica que “…la sentencia de muerte...será ejecutada… quedando prohibido dar curso a las solicitudes de indulto…y si el sentenciado fuese extranjero…tendrá el Gobierno la facultad para expulsarlo del territorio de la Nación a los “extranjeros perniciosos”.

Una vez que Maximiliano fue abandonado por el ejercito francés de Napoleón III, así como por los conservadores quienes en un inicio lo habían traído a México y apoyado como emperador, no le quedó más que enfrentar a las tropas de Benito Juárez quien a su regreso, recuperaba el control del territorio nacional.

Maximiliano fue atrapado junto con Tomás Mejía y Miguel Miramón. Juárez nombro un tribunal militar para juzgarlos y sentenciarlos.

El Decreto de castigo a los bandoleros, criminales y extranjeros que había anunciado, se volvió en su contra dos años después con su fusilamiento el 19 de junio de 1867. #Educación