Para describirla se me ocurren un chorro largo de adjetivos, aparte de los ya mencionados aunque muchos son sinónimos un tanto repetitivos pero con distintos aromas: chabacana, callejera, macarra, vulgar, aventurera, maricona, prostituta, malhablada, entretenida, chatarrera, malcriada, majadera, barata, chispeante, ocurrente, ingeniosa, barriobajera, drogadicta…¡Uuff!

Fresca primicia

Todo eso y más ofrece esta cinta dirigida por Sean Baker que se estrenó y fue aplaudida en el pasado Festival de Sundance. Es un verdadero hito en la producción cinematográfica pues fue grabada íntegramente con tres smartphones I-Phone 5, algo totalmente inédito en el mundo del cine.

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¿Y saben qué? Si no lo leo, ¡ni se nota! Además, las protagonistas principales son transgénero sin mayor preparación actoral.

Su sencillez argumental y economía de recursos no hacen más que otorgarle una frescura artesanal que hacía mucho no veía, desde los tiempos de El  Mariachi  de Robert Rodríguez (1993) antes de que Hollywood metiera sus narices y se volviera un producto plástico y comercial.

El guion,  no por sencillo es simple, con una cronología perfecta que va siguiendo el curso del sol, del amanecer hasta la noche, en escenarios de lo más vulgares del Hollywood más corriente: calles feas con alambradas, changarros de comida rápida, moteles de paso, lavanderías de autoservicio, la fila de los comedores populares para indigentes, el metro, paradas de autobús, esquinas y territorios de travestís y prostitutas y antros de mala muerte .

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¡Venganza!

Es Navidad como pretexto de estar “como agua para chocolate” sentimental, especialmente cuando la travesti latina Sin-Dee Rella genialmente interpretada por Kitana Kiki Rodríguez - recién salida del bote por guardarle un paquete de droga a su chulo Chester (James Ransone) - se encuentra con la novedad de que le ha estado poniendo los cuernos con Mickey O’Hagan "con vagina, tetas y todo el rollo", como le chismea Alexandra (Mya Taylor).

Hecha un basilisco, no para de taconear por doquier – al estilo de Corre, Lola, corre (Tom Tykwer, 1998) - hasta dar con la cabrona y, arrastrándola de las greñas, se la lleva para confrontar a Chester y ver qué onda con ellos. Entretanto, su amiga Alexandra la acompaña tratando de calmar su furia y aprovecha para distribuir volantes de su show a las 7 pm. y hacer uno que otro "trabajito".

En esta ventolera vengativa surgen otros personajes secundarios y terciarios que no hacen sino aderezar esta tragicomedia chatarrera, como el taxista armenio Razmik (Karren Karagulian) que por andar de verriondo (la escena en el autolavado es simplemente genial) desencadenará un drama familiar. 

Políticamente incorrecta

Abundante en lenguaje soez y diálogos de humor involuntario (o no), Tangerine; chicas fabulosas puede fácilmente vararnos en la superficialidad de una comedia urbana con una banda sonora estupenda que combina música clásica con rap.

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Sin embargo, detrás de todo ese folklore, subyacen valores como la amistad, el respeto, la autoestima y la solidaridad que desembocan en tragedia personal y social cuando son manchados por la traición y la mentira.

A todo esto, nunca logré descubrir ningunas tangerinas, mandarinas o naranjas a lo largo de sus 88 minutos de duración. Que alguien me explique, por favor… #Cultura Ciudad de México #Iphone #Estrenos de cine