Lo prometido es deuda. La curiosidad de conocer en persona la obra de la brujita Ono me intrigaba demasiado, así que fui para constatar que siempre ha tenido un nombre propio, aún antes de casarse con Lennon.

Una vieja cool

A sus 83 años, Yoko Ono (Tokio, Japón, 1933) está vivita y coleando,  bien sea como pacifista, conferencista o como la artista conceptual que es, tal y como la conoció el malogrado John Lennon.

Justamente, ese encuentro histórico entre ellos sucedió en la londinense galería Indica en 1966; la Pintura de Techo o Pintura Sí, funge como mudo testigo de aquel día: una escalera de tijera y un panel blanco en el techo del que pende una lupa que amplifica la palabra “Yes”.

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Yoko fue una chava chida, guai, chévere, piola,  cool y – genio y figura – sigue siéndolo. Porque no solamente sacó del desván sus souvenirs del pasado, sino que adaptó y actualizó piezas especialmente para el MMyT como El árbol de los deseos (1966), Imagina la paz (2003) o Pintura agrega-color (2016).

Idealismo ñoño

Obviamente, no son los años 60 en el swinging London que le tocó, ni Yoko es ya la chavala de rostro imperturbable y enigmático rematado por una electrizada melena negra, por lo que algunas piezas – debido a su idealismo - no dejan de removernos la ternurita interior al contemplarlas.

El Árbol de los deseos en el patio está intervenido con notas atadas a sus ramas con las añoranzas más íntimos del público, en Imagina la paz (2003) la artista coloca mapas de México y el mundo sobre los que el respetable estampa la frase -título sobre los lugares que consideran más necesitados de ella.

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En Pieza en reparación (1968, nada menos) el público es invitado a pegar trozos de loza rota para demostrar que es posible reparar la destrucción… (¡Cosita!)

Asimismo, Cascos (2001) de soldado penden del techo llenos de piezas sueltas de un cielo de rompecabezas y un cartel sobre el muro reza en inglés: “La guerra terminó, si así lo deseas” (1969); recordando la campaña pacificadora que junto a John realizara, contratando anuncios espectaculares y vallas publicitarias que desplegaban esta frase.

Pionera pluridisciplinar

Otras piezas no tienen edad, la inteligencia y filosofía zen que irradian son totalmente atemporales y han envejecido muy bien, sin perder un ápice del sentido analítico y crítico que las originó; como Gente invisible (2011), Teléfono en asombro (1971), Cielo TV (1966) o Bolsa negra para performance (1964). Las cualidades discursivas de sus planteamientos en cualquier formato incluyen siempre la interactividad, invitando al público a involucrarse en este juego suyo de ideas y conceptos.

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La muestra en sí puede parecer un discurso manido, desmañanado y “de hueva”, – especialmente para los más jóvenes -  pero debemos recordarles a estos neo-hipsters de pacotilla (los auténticos hipsters datan de los años 40 y fueron los padres de los hippies) que la Ono fue la primera mujer que estudió Filosofía en la Universidad de Gaukushuin en Tokio, precursora del arte conceptual, el cine experimental, el performance, el arte feminista y el arte sonoro cuando ellos todavía ni figuraban en el mapa genético del organismo de sus padres.

Yoko Ono, como su paisana Yayoi Kusama, es una reliquia en activo de la cultura Pop del siglo XX y parte del XXI y como tal la debemos considerar.

Lo dicho, Yoko Ono es y será “genio y figura hasta la sepultura”…

 

  #Exposición #Cultura Ciudad de México