La Ciudad de México sale de su centro hacia Tacuba hasta hacer frontera en la Delegación Miguel Hidalgo y la nueva zona desarrollada al compás del Museo Jumex y Soumaya. 

Mas allá en el límite, apenas a contra calle de Lomas de Sotelo comienzan los asombros. Aunque las vías de comunicación no han cambiado, nada disimula el segundo piso del periférico, y donde antes se encontraba el Toreo Cuatro Caminos, ahora hay un centro comercial de proporciones espectaculares.

Así mismo, los terrenos donde antes hubo una discoteca mágica y el estacionamiento del Suburbia se están transformando rápidamente en "Pericentro", junto con otros predios donde una vez hubo unos cines y ahora hay rascacielos de tipo corporativo cerrando una operación muy ambiciosa: "Parque Toreo", que de cualquier modo no equilibra con el caos de coches y transporte público todo alrededor. 

Nuestro destino es el recientemente inaugurado Foto Museo Cuatro Caminos de Pedro Meyer.

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Se ubica a una cuadra sobre la Avenida de los Ingenieros Militares, pasando el principio del Río San Joaquín. Pasa uno el puente y se ve el inmueble con un diseño minimalista que juega con el uso del cemento y el metal en la construcción. 

Se ha levantado a fin de promover la cultura en este barrio cerca de donde estará la embajada de los USA.

Tres alturas presenta el Foto Museo cuyo complejo comprende: administración, dos salas gigantes, tienda, cafetería y diversos salones de usos múltiples para actividades paralelas a las exhibiciones.

Si el shock en CDMX no le fuera suficiente, ponemos a su atención un repertorio escalofriante. Es necesario situar bien el contexto, aunque se trata de #Arte contemporáneo.

Haría falta multiplicar este tipo de recintos simplemente para plantear la historia de la fotografía, por ello las muestras osan rebeldes, ancladas a la tradición de las emergencias una, y a la oscuridad del subconsciente la otra. 

"El hombre que vio demasiado" es un recorrido biográfico en honor a un reportero visual: Enrique Metinides.

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Este aporta los snaps mas extremos de su carrera desde los 60´s.

Antes de entrar hay una ambulancia de época, lo mismo que una cámara con la cual foto reportaba. Uno puede moverse en la sala con libertad. Hay proyecciones muy interesantes de cuando Metinides ocupaba video en los 80 arropando el galerón.

En cada foto hay una ficha descriptiva. Se nota una reflexión entre periodismo y arte; el propio autor nombra una de sus imágenes una fusión entre realismo y la esencia de lo bonito.

Explosiones, muertos, suicidas, apuñalados, muchos accidentes de coches, de trenes, de autobuses forman el repertorio. El azar llevó a este hombre quien indiscreto hace retratos de criminales y víctimas. 

Mexicano, nacido en 1934, la mirada de Enrique esta cimbrada en la pulsión de la realidad cotidiana, sin maquillaje, con excelentes reproducciones nos paseamos por la Historia de la Ciudad, a través de todo lo que rodea los incidentes: la moda, el urbanismo, la técnica y hasta la percepción del momento cuando el click se convierte en portada y se añade al imaginario colectivo.

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Muy distinto el planteamiento estético de Witkin & Witkin, la siguiente exposición.El recorrido en la sala 2 fluye en un circuito construido con paredes salientes de una altura donde cabe obra de cada lado. 

Dos hermanos geniales, arriesgados y expertos en pintura y fotografía, Jerome y Joel- Peter respectivamente. Ambos al límite entre la locura fantástica decrépita, y en la foto; la más extravagante y grotesca exhibición de audaces visiones narrativas. 

Se han montado óleos de gran formato y dibujos mas allá de lo convencional. La plástica nos señala un realismo contemporáneo, además despliega una preocupación ardiente por la decadencia y la belleza de lo desordenado, lo obsesivo... empezando por la pincelada.

Las fotos entran dentro del blanco y negro con alteraciones en diversas técnicas, inclusive el scratch. Se describen alucinaciones con referencias a la pintura clásica y se explota una sexualidad retorcida.