Basta echar un parpadeo a la realidad para francamente declararnos en la era del petróleo. Somos los hijos de la exploración y consumo del subsuelo. Tal vez su país no haya "oro negro", mas nadie en ningún lugar del mundo puede escaparse ni a la Historia del Automóvil, ni a la economía del crecimiento, que conlleva la ingesta de miles de productos derivados de la tierra con los cuales vestimos nuestro habitat.

Gea era la Diosa Madre de los Griegos. Fue esposa de Cronos y luego también de Zeus. Podría ser relativa a la Coatlicue en México... a Omecihuatl con sus distintos nombres, su poder siempre representando aquello femenino ligado a la vida, a  la tierra y al gran concepto de la naturaleza.

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Hace apenas dos Siglos cuando se fundó la República, hubo modo de que México comenzara un proceso Global de institucionalización. Uno de estos efectos modernos fue la segmentación del orden público en 3 poderes con varias oficinas cada cual para atender cada aspecto de la administración.

A partir de entonces las distintas dependencias se encargan de la educación misma, con el fin de medir y procurar escuelas laicas. Esto con el fin de desarrollar conocimiento metódico y avanzar en la explotación de los recursos que Gea provee, poniéndolos a disposición de la ciudadanía como parte de un modelo económico, al servicio teórico de la ciencia y la cultura.  

Al instituirse la constitución de 1857 comenzó a industrializarse el país de tal forma que hubo lugar para la implantación de políticas progresistas cuya realización conllevó a revoluciones constructivas derivadas del uso de los productos de la tierra.

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Semejante investigación requería un espacio para finales del Siglo XIX cuya actividad consistiría en preservar los trabajos de investigación y catalogación; preservarlos y difundirlos. 

Sea sorprendente toparse con este edificio que data de 1906; su estilo ecléctico afrancesado no pasa de moda pues fue construido al compás de la opulencia Porfiriana frente al Kiosko Morisco. Se encargó al Arquitecto Carlos Herrera y a Jo Guadalupe Aguilera la realización de lo que sería la sede del primer Instituto de Geología.

Díaz y sus asesores "los científicos" decidieron desplegar un poco de nuestro poder sobre la tierra dando casa al fenómeno que ordena la diversidad, de tal forma que trascendiera un recorrido didáctico hacia el centro del planeta, lo mismo que una Biblioteca y una planta dedicada al trabajo experimental avalado por la UNAM desde 1957, pues hasta desde 1929 este era el único Centro Geológico de importancia.

No se justifica de otro modo, el que se conserve todo el mobiliario antiguo, cada piedra y cristal.

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Para el estudioso, cada mueble ofrece una variedad sin límite de especímenes que hacen gran gala de los tesoros minerales y acuíferos en cada región del mundo.

Las escaleras y los vitrales del recinto nos llevan a través de la fachada al silencio y la quietud de los esqueletos y los fósiles. La museografía misma es inmaculada, podría decirse que se conserva cada ficha original como si el conocimiento no hubiese cambiado, y ello da solemnidad al espacio.

Hay un subsuelo con otro contenido distinto. La tecnología ha venido revolucionando el aprendizaje, además, el conocimiento de la Geología si ha cambiado, justificando la inclusión de una serie de máquinas y maquetas más dinámicas que resaltan estos cambios. De modo lúdico se representa el mundo imaginario del saber acerca de la corteza, el manto y el núcleo de la tierra. Resulta entretenido aunque impera un ambiente fantasmal.

Hemos venido caminando juntos hasta aquí para testimoniar parte de otra exposición simultánea en el Museo de Arte Contemporáneo Rufino Tamayo y otros lugares. Arribamos a una estructura sin señas que destaca del resto en una sala. Aquí el artista contemporáneo nos pone ante el Galio con unas lámparas dándole cierta estructura líquida.  #Cultura Ciudad de México