El impacto de la economía de mercado sobre las tecnologías audiovisuales y las dificultades en torno a la preservación de una obra, fueron algunos de puntos abordados durante la plática “Retos y necesidades de la preservación de obras audiovisuales en un mundo digital”, en el marco de las actividades del festival Ambulante.

La conversación fue encabezada por el director general de Labodigital, Charles Bathe, quien retomó la implementación  de la obsolescencia tecnológica programada, es decir, la vida útil que los fabricantes les imponen a sus tecnologías, con la finalidad de incentivar el consumo de sus actualizaciones, lo que resulta en la necesidad de migrar los contenidos de una actualización a otra.

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“A diferencia del digital, el soporte fílmico (material a 35 mm) está libre de migraciones”, expresó el director de Labodigital, al referir que con un soporte análogo no es necesario cambiar los “contenidos” de “contenedor”, pues éste es en sí un registro visual directo, de fácil acceso a través de la luz, mientras que el registro digital es un código al es necesario acceder por medio de tecnologías de fabricantes limitados.

El proceso de  migración (de análogo a digital, y de éste a una actualización) tiene por meta  hacer compatible una obra audiovisual  con los nuevos avances y con el sistema de comercialización las mismas, en otras palabras, con el formato que las empresas de entretenimiento pondrán a disposición del público.  Sin embargo, este proceso tiene un riesgo: la posible pérdida de la totalidad de la información de una obra.

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 Y aunque el material análogo  es poco distribuido en la actualidad, Barthe consideró  que “el mejor medio preservación  más pertinente es aún la película (en cuanto a material refiere), pues hoy podemos ver cintas grabadas hace 100 años”. En contra parte, expresó que, no existe la cultura de la preservación en el mundo digital, pues, todavía no nace la confianza en esta tecnología como medio de conservación, lo que la vuelve efímera.

 Así, para él, son importantes la cuestiones sobre qué obra fílmica tiene vocación de ser preservada, y cuánto del presupuesto deben designar los realizadores a la postproducción, con mira a la preservación de su trabajo, en razón de la valoración histórica y/o artística que éstos otorgan a su obras, por ende, recomienda destinar presupuesto este fin, en un  formato 35 mm,  lo que permitiría que la obra se adapte a la renovación tecnológica y su modo de comercialización.

Fundada en 2006, Labodigital, empresa que ofrece “servicios de postproducción de imagen y sonido vía intermedia digital y en servicios de #Cine digital”, ha logrado posicionarse como líder en la realización de cine digital.

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 A su vez,  la  edición 11  de la Gira de Documentales Ambulante  extenderá sus actividades hasta el próximo 2 de junio, bajo los conceptos de género y paz, con la finalidad  de “reivindicar el poder del cine y crear vínculos empáticos con el espectador, acercarlo a otros mundos y motivar un entendimiento más profundo de su realidad”. #Arte