Cuando sea mayorcito quiero ser como Trisha Ziff, la curadora de esta #Exposición con la que se lleva otra estrella de excelencia a su rubicunda frente.

Su inteligencia y buen hacer se apuntan otro éxito tras Chévolution (2008) y La maleta mexicana, (2011), que tuvo la brillante idea de trasladar a formato documental, con lo que hizo su debut como directora de cine.

En esta ocasión rescata del olvido del público a Enrique Metinides (CdMx, 1934), un aguerrido fotógrafo de Prensa, habitual en las páginas de nota roja de periódicos como La Prensa, Zócalo, Crimen y ¡Alarma!

Siempre a salto de mata, o de ambulancia, o de patrulla  para llegar a la fuente de la desgracia, su cámara ha detenido tragedias humanas de todo tipo: asesinatos, suicidios, atracos, volcaduras, choques  accidentes laborales, incendios, atropellamientos, avionazos, descarrilamientos y catástrofes naturales como inundaciones, trombas e incendios a lo largo de más de medio siglo.

Anuncios
Anuncios

Sin temblarle el pulso, ha captado la mano hecha picadillo de un niño cuya manita quedó atrapada en un triturador de carne en el mercado, el trágico peregrinar de una madre cargando el pequeño ataúd blanco de su niño muerto a lo largo de los 6 kilómetros hasta llegar a su humilde casa y calamidades por el estilo.

Al estilo de Weegee ( Arthur H. Fellig ), el fotógrafo de la tragedia americana que traía montado su mini-laboratorio de revelado en el maletero de su coche, Metinides, cámara en ristre, se volvió una presencia cotidiana en carreteras, hospitales, delegaciones, funerarias y comisarías de policía en busca de la nota.

Cincuenta años dan mucho de sí y si damos otra lectura al trabajo de Don Enrique, nos percatamos de los cambios en la CdMx entre 1940 y 1980. Podemos ver los edificios, las calles, los negocios ya desaparecidos, la publicidad, las modas y peinados de la gente, los modelos de automóviles y hasta la evolución de usos y costumbres ciudadanas.

Anuncios

Ese aspecto socio-documental  tiene como fortísimo común denominador un elemento característico de la idiosincrasia del mexicano: los mirones.

Niños, mujeres, jóvenes, maduros y ancianos acuden embelesados a atestiguar la catástrofe. Metichones de la desgracia atraídos por el morbo y el placer posterior de ser los primeros en difundir el chisme en su casa, vecindad o colonia.

Asombra cómo estos entrometidos tienen libre acceso para colocarse justo al lado del muerto, el quemado, el accidentado, el apuñalado sin mostrar en el rostro el más mínimo pudor, asombro o aflicción por lo sucedido.

Las fotografías de Metinides en su vejez, han cambiado de escenario, saltando de los periódicos sensacionalistas a ser consideradas arte fotográfico en galerías y museos. Sus imágenes han sido expuestas en Francia, Alemania, Estados Unidos, Holanda, España y Polonia. Asimismo se han publicado en libros-catálogo en tres idiomas y se ha hecho una película documental con ellas.

Cualquiera diría que a sus 82 años estaría retirado y nada más lejos de la verdad, pues continúa en activo con un giro estilístico singular; recrea con juguetes maquetas de esos tristes eventos en simpáticos  montajes de estética Pop y surrealista. Son además, clara muestra de que Don Enrique Metinides ahora ve con los ojos de la memoria pero para nada se ha cansado de ver.

Anuncios

#Arte #Cultura Ciudad de México