El Museo de Arte Moderno de CdMx presenta una retrospectiva del gran modisto vasco Cristóbal Balenciaga hasta el 4 de septiembre

¿Conocen otro vasco que con tan sólo pronunciar su nombre pensemos en sofisticación, moda, vanguardia y elegancia? Definitivamente no. Con Cristóbal Balenciaga (Guetaria, Euzkadi, España, 1895- Valencia, 1972) se hizo y se rompió el molde.

Y es que ser considerado “el Picasso de la moda” por los mismos grandes nombres de esta industria como Coco Chanel, Ungaro, Givenchy y Christian Dior no es poca cosa:

“Balenciaga era el único couturier en el sentido más cierto de la palabra… El resto son simples diseñadores de moda” (Coco Chanel).

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“La alta costura es como una orquesta cuyo director es Balenciaga. Los demás modistos somos los músicos que seguimos las indicaciones que él nos da” (Christian Dior).

De San Sebastián a París

Guetaria, el pueblo natal de Balenciaga, es un pintoresco pueblo pesquero a un tiro de piedra de la hermosa ciudad de San Sebastián, lugar de veraneo de la clase alta y aristocracia a principios del siglo pasado. Su madre era la costurera de una de estas familias por lo que su influencia no es de extrañar.

Trabaja como aprendiz en las mejores sastrerías y abre su primera casa de moda en 1917 y en Madrid en 1933 para irse acercando más a Europa al abrir otra sucursal en Barcelona en 1935. Dos años más tarde da el salto cualitativo a París, ciudad donde se forjó un prestigio durante 30 años “por su dominio técnico en la construcción de las prendas y un perfeccionismo absoluto en los acabados”, tal como lo explica el texto de sala.

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El sello Balenciaga

¿Y qué hace a CB diferente de los demás diseñadores de su tiempo? Mejor explicación que la del curador no hay: “cambia la silueta de la mujer moderna liberándola del énfasis excesivo en resaltar el pecho, cintura, caderas”. Es decir, no es elegante ir siempre marcando el cuerpo para llamar la atención, aunque se tenga una silueta perfecta (¡y mucho menos si no se tiene!).

Imagina cortes que realzan otras partes antes ignoradas como la nuca, el cuello que nunca queda atrapado en la prenda, sino que surge como el tallo de una flor, las muñecas y los antebrazos con sus mangas kimono, ranglán y tres cuartos.

Es el primero en lanzar las faldas-globo, los vestidos abullonados, los lazos que rematan espalda, cintura y caderas, introdujo la lana rústica en vestidos de coctel, los boleros extraídos del traje de torero, el drapeado de las estatuas griegas, las texturas de las telas como punto focal de sus diseños y las líneas geométricas que dejaban libre el cuerpo en sus movimientos, no apretándolo.

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Zurbarán, Goya y Zuloaga fueron sus pintores favoritos en los que se inspiró para muchas colecciones de gran éxito.

“Un buen modisto debe ser arquitecto para el diseño, escultor para la forma, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo para la medida” tal como él mismo decía.

La #Exposición a cargo del curador Javier González de Durana, ex director del Museo Cristóbal Balenciaga en Guetaria, incluye prendas, accesorios originales, revistas de época y fotografías de Manuel Outumuro del acervo del mencionado museo, además de videos sobre la vida y obra de CB que dan cuenta de la herencia póstuma que deja en el mundo de la Moda.

 

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