Para el público que no conoce la colección de Dalí de Carlos Slim, es una muy agradable sorpresa encontrarla en el primigenio Museo Soumaya, en la que fuera la antigua fábrica de papel de Loreto y Peña Pobre en el siglo XIX, rescatado de la ruina y convertida en un centro comercial de aspecto industrial antiguo.

Obsesiones es la oportunidad de verla reunida en un espacio menos frío que la inmensa nave blanca de El Taconazo postmoderno del Soumaya Plaza Carso, donde se perdía un poco entre muchas otras joyas de la colección de Carlos Slim.

Venus, cajones, relojes…

Según recoge el diccionario del Psicoanálisis de Roland Chemama (1998), una obsesión es “un trastorno psicológico caracterizado por la irrupción en el pensamiento de un sentimiento o idea que le aparece al sujeto como un fenómeno morboso y que persiste en él un tiempo más o menos largo a pesar de su voluntad consciente y de todos sus esfuerzos para desembarazarse de él.”

La idea es muy apropiada, pues en vida y obra de Salvador Felipe Jacinto Dalí i Doménech (Figueras, Cataluña, España, 11 de mayo de 1904- ibídem, 23 de enero de 1989), obsesiones tuvo muchas: jirafas, rinocerontes, muletas, hormigas, la sexualidad femenina, relojes derretidos y la putrefacción entre una lista interminable que dan para una sesuda sesión de psicoanálisis Freudiano.

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Genio y figura

Con ellas reales y en ocasiones impostadas, creó un personaje y una obra delirantemente original y única, pues según él mismo decía en su Diario de un genio (1964): “Desde mi tierna infancia tengo la viciosa tendencia a considerarme diferente del resto de los demás mortales. Eso también estoy a punto de conseguirlo.”

En palabras de la curadora Mónica López en entrevista a la agencia Efe, explica: "Pensamos que un concepto que pudiera atravesar toda la #Exposición es el de las obsesiones de Salvador Dalí. Obsesiones pensadas como los motivos más recurrentes en sus obras."

La exposición consta mayormente de esculturas y poca obra gráfica, siete gouaches y litografías para ser exactos, de forma que destaca en número e importancia su obra tridimensional sobre todo el conjunto.

Monárquico y anárquico

Dalí no era escultor ni tenía un taller de escultura, sino que concebía una idea, la dibujaba, la modelaba en cera en miniatura y la mandaba a un taller de fundición para la realización de un original múltiple, que podía reproducirse en varias dimensiones.

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Esta es la razón de que en las fichas técnicas aparezcan dos o tres fechas desde la concepción, el boceto y la fundición.

La muestra está dividida en cuatro módulos temáticos: Dalí ilustrador, Inspiraciones clásicas (la Venus de Milo la más recurrente), Marca Dalí (su periodo americano más comercial durante los años 40, cuando trabajó con personalidades de la moda, joyería, publicidad y el entretenimiento como Walt Disney, Coco Chanel, Paco Rabanne y la coleccionista Mafalda Davis) y finalmente el Surrealismo, que en realidad no se justifica pues toda su obra fue surrealista.

Una nota curiosa es comprobar cómo el kitsch también permeó la obra escultórica del genial catalán, tal como se aprecia en Unicornio, Hombre con mariposa Lady Godiva con mariposa ( todas bocetadas en 1976 y fundidas en 1984), y su enorme caracol alado patinado en verde y oro. Los genios también son cursis...

 

  #Arte #Cultura Ciudad de México