“Se nos olvida que la imprenta, como industria, es muy joven, y que lo que muere es la industria y no la literatura,  que no necesita al libro como soporte, pues ésta se ha soportado en la oralidad o en pintura”, comentó el escritor Carlos Adolfo Gutiérrez, durante su participación en la mesa primera mesa de análisis de la VII Feria del Libro Independiente.

Bajo el título ¿La literatura en las Nubes?, la discusión estuvo centrada en torno a las “letras digitales”, es decir, a ejercicio de escritura literaria, su almacenamiento, su difusión e interlocución con los lectores por medio de la nube, sea,  a través de las tecnologías digitales y, principalmente, gracias a la internet.

Anuncios
Anuncios

En dicho sentido, la escritora y editora Mónica Nepote expuso que, un asunto coyuntural en cuanto al ejercicio de letras digitales, es la “crisis” para con ciertas ideas, tal como la concepción del libro como espacio contenedor que, de alguna manera, centralizaba la literatura, por lo que el mundo digital ha permitido “dejar de poner la atención en el libro como un objeto cultural sagrado”.

A su vez, el Carlos A. Gutiérrez resaltó que la literatura es en sí un código que surgió como una forma de archivar la “acción creativa”, por lo que, al emigrar textos de una forma de archivo fisca a una digital, estos se insertan en un nuevo código que permite que la existencia de dicho archivo “no físico”,  por ende, sugiere dos maneras entender la actividad literaria digital: a través de la creación  y a través de los soportes digitales para consumo.  

De esta manera, el ejercicio literario en el espacio digital ha trastocado también la relación entre el escritor, su equipo de producción y el lector, pues,  consideró Nepote, el escritor del s.

Anuncios

XX estaba íntimamente ligado a  los editores de sus obras, mientras que en la era digital,  al realizar obras pensadas para ser leídas en línea, la relación del escritor se da con un equipo que hace posible el archivo digital y su difusión.

También nace la figura del lectoescritor, aquel lector que, al aprovechar la interlocución del mundo digital, colabora con un autor, o bien, con su pieza literaria. En dicho sentido surge lo que el autor Albert Chimal nombró como escritura comunal, en la cual se presenta la oportunidad de apropiación de los textos por parte de sus lectores.

En su oportunidad, el dramaturgo Luis Mario Moncada opinó que en el mundo digital existe una cantidad abrumadora de escritos, pues este espacio permite “lanzar botellas al mar” en busca de lectores, lo da pie al problema de cómo llegar a los mejores textos de interés personal o profesional, por lo que, expresó, “uno tiene que hacer el papel de editor y antologador, con el propósito de hacerse un panorama y un camino hacia lo que se busca.

Anuncios

 

Asimismo, recordó cómo surgió la teoría de la hipertextualización (agregar vínculos a un texto digital que abra más textos y que permitan darle un contexto más amplio al escrito primario) con la compilación digital que el George Landow, catedrático de la universidad de Brown, hizo de escritos de literatura de la época victoriana y hacer uso de los vínculos en la red.

Organizadas por el Fondo de Cultura Económica (FCE) y la Alianza de Editoriales Mexicanas Independientes (AEMI), las actividades de la VII Feria del Libro Independiente se extenderán hasta el próximo 6 de junio en la Liberia Rosario Castellanos, con la participación de más de 70 sellos editoriales,  ello, “en pro de la blibliodiversidad y la democratización del libro”.   #Educación #Cultura Ciudad de México