En dos décadas de exploración hemos pasado por Tacuba para salir al Palacio de Bellas Artes, desconsiderando edificios de gran escala diseñados para cultivar el #Arte y la ciencia. Miles de veces nos hemos asombrado con el Museo Nacional de Arte, incluso con el Palacio de la Comunicación a corta distancia, pero faltamos a la cita en espacios alternativos como el Museo de la Economía, la Biblioteca del Congreso, o el Teatro de la Ciudad.

Hemos pasado por alto la exposición de la tortura y, pese a la Feria del Libro cuando todos los libreros se apropian del Palacio de Ingeniería, no conocíamos ya sin los stands de las editoriales, la luz y la dimensión del inmueble en su contexto más cotidiano. 

En el foro central hay un concierto en honor a los niños cuando nos trasladamos al portal que guía específicamente a un acceso interno.

Anuncios
Anuncios

Por ahí se ingresa al Museo Manuel Tolsá, espacio cuyo fin es honrar la memoria y los laberintos en la vida del ilustre arquitecto y escultor de las Américas. 

El periodo de la independencia y las guerras que condujeron al orden dictatorial son muy interesantes desde el aspecto de la construcción. Durante los periodos bélicos se detiene la máquina y se hecha andar un movimiento distinto de desconstrucción, sobre del cual vienen capas nuevas de edificios posteriormente en los ciclos de calma.

Manuel Tolsá pertenece a ese momento histórico, cuando la tradición se resquebraja ante la capacidad y la velocidad de una economía para sustentar la infraestructura.

Los métodos traídos de Europa en pleno furor industrial dan paso a los primeros rascacielos en el nuevo continente, y en México la traza de las ciudades consideraba poco a poco la inserción sociológica hacia adentro de los monumentos cuyo Real fin en adelante se vuelve mas funcionalista.

Anuncios

Tolsá no representa una modernidad sin decoración, a México las noticias y la implementación de los modelos nuevos se hace hasta décadas después y así el caso de la arquitectura como una rama de las tres bellas artes

Es decir, siendo un Académico, el fruto en el diseño de este gran genio fue una transición; esto se nota en uno de sus trabajos más celebrados: la conclusión de la Catedral Metropolitana que llevaba Siglos en obra. 

El Museo da buena impresión. En tres breves salas vamos de ida y de regreso del Siglo XXI, al Siglo XIX. Hay una orientación museográfica hacia la diversidad en la tecnología aplicada al desarrollo conceptual del legado que nos heredara Tolsá con su pulso tan barroco, como neoclásico

El Maestro no puede escaparse de su origen como intelectual mexicano, como hombre de mundo con una imaginación sin tachaduras al paso del tiempo. Cada piedra da testimonio de su originalidad y permanencia, ahora revestido su legado como proyecto para educarnos en unos cuantos metros cúbicos. 

Para colmo, hay en cada pared el símbolo nuevo que se añade a las cosas, mismo que escaneado nos lleva a más información, mas detallada, acerca del tema principal.

Anuncios

Como recibimiento, uno se puede poner en la moda del Siglo XIX con una imagen de Manuel tamaño natural que nos deja meter la cara. 

Además de los tesoros de archivo, los tres salones están adosados con objetos tridimensionales y simulaciones de otras obras como el propio palacio, el Munal y el Hospicio Cabañas, en Guadalajara. 

Saliendo al fondo del patio central nos topamos con otro espacio repleto con la obra de Carolina Cruz Morales, universitaria distinguida en el área de la ingeniería, quien a través de "Reflexiones Cósmicas" se da a la tarea de hacer pintura de caballete.

La gran colección biográfica culmina con el principio de su carrera. Con formatos medianos se ven copias de Frida y representaciones tradicionales en el abanico de un pintor. Pronto hacia el presente, hay una revelación que la conduce a la mancha, misma con la que experimenta en materiales actualizados.  

Caro con audaces combinaciones de colores y nebulosas excita la imaginación del misterioso yo interno.