Aunque el furor del mar huele en cada ambiente marino, el frío litoral del Pacífico deja sitio a otras atracciones Baja Californianas en Ensenada. Esta ciudad, como Tijuana, Mexicali, Rosarito y Tecate han impulsado un esfuerzo por generar un circuito de propuestas culturales en pos del #Turismo y las generaciones por venir.

En este puerto, la Costera nos lleva directo al CEARTE, un espacio cuyo eco coordina con otros edificios del mismo equipo del gobierno estatal. En las últimas décadas, la visión del organismo ha venido evolucionando para sentarse en el Instituto de Cultura como sistema nervioso de la entidad.

La impresionante sede en Ensenada engalana su espacio público con una fachada posmoderna y algunas esculturas de talla monumental.

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Hay una biblioteca por un lado con servicio de cafetería y por otro una ante sala abierta a intervenciones; aparte dos salas principales y un área de oficinas.

En el área común se aprecia la fotografía de Sofía González, quien usa la poética del medio para describir emociones pertinentes a la danza y el ritual. Los formatos impresos de "Khandroma", como llamó a esta muestra, son pequeños y se pegaron junto a un texto explicativo.

En la sala Ernesto Muñoz Acosta nos encontramos con un espacio completamente abierto con una serie de carteles pegados a la pared. Gracias a los textos se entiende que es una obra colectiva de un grupo de amantes del cartel reunidos en la comunidad: Poster poster.

La serie que se presenta tiene ya vistas en otros espacios y será canalizada a varios concursos o bienales, lo cual habla de una pasión también por la distribución de una muy calificada variedad de ideas acerca del medio.

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Vemos desde la agresión visual y la cacofonía, a la caricatura, a una fuerte tendencia por el diseño digital disociado de la técnica de imprenta. En esta edición no se incluyen textos o una referencia a marcas o servicios utilitarios, aún cuando el medio nos deja ver patrones evidentes de las preocupaciones morales pertinentes al Siglo XXI.

En la otra sala hay un arreglo museográfico más elaborado con paredes efímeras ocupando el espacio al centro. Ahí destaca la plástica del Salvadoreño José Julé quién con una colección numerosa de formatos medios y grandes nos reseña la experiencia del exilio en México.

Se lee en el texto de sala acerca de la vocación espiritual del artista, se cita el Padre Nuestro y se nos motiva a rescatar las emociones fantasmagóricas de personajes quienes cobran vida estética participando al visitante con una belleza basada en el dolor de la migración.

La identidad del mundo se lee en cada codificación con una técnica excelente que busca en cada variable el realismo, para confrontarlo con un tratamiento moderno, una gama de colores y un desplazamiento hacia un espacio etéreo donde no existe ya la frontera.

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Mediante la pintura escapamos de una guerra, pero compartimos la presencia de la figuración simbólica. Leemos la relación entre el perro callejero y el caminante del mundo que deja su tierra para apropiarse de una ilusión.

Se presentan algunas obras que nos permiten acompañar a Julé en un mundo bizarro y una proyección experimental de un preámbulo, que no hace sombra al tema del "El Regreso de Magdalena" desde un carácter más actualizado en su carrera.

Enfrente el Centro Cultural Riviera es un oasis desde la época de las órdenes religiosas. El monumento histórico se ha protegido e invita a que nos expliquemos una sensación morisca en el diseño interior de la construcción. 

En este mismo edificio se encuentra un excelente Museo de Historia, mas Ensenada tiene casi listo el Museo Caracol de Ciencias y Acuario. El edificio de nueva factura tiene la intensión de poner a los niños frente a una nueva manera de entender su lugar en el mundo. El recinto plantea con la Sala del Mar, la Tierra y el Cielo una enseñanza fresca de la Ciencia, la Ecología, la Paleontología y la Arqueología para motivar la adaptabilidad. #Arte