Son las 5:30 y el sol empieza a salir como si fuera época de verano y recién estamos en invierno, se hablan de fenómenos como el de “la niña”. Pero,  qué más da si al final todo se acabará o igual nadie es eterno en esta vida. Los carros empiezan a llenar este puente que al parecer en cualquier momento se puede caer, a nadie le interesa y mucho menos a mí. Gente en el fondo viviendo con tanta normalidad como creyentes que solo son teorías, suposiciones de lo que se dice del puente, mallas que no evitan más que un deseo de traspasar, de conocer un viaje hacia la paz o el sufrimiento eterno…

Cuando me acerqué a ese lugar pensaba en encontrar el momento tan glorioso del que tanto hablaban, esa paz verdadera, ese amor entre hermanos, la unidad fraternal; lo pintaban tan bonito que al final se convirtió en el mejor maquillaje corriéndose con la primera salpicadura de agua.

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Lo que se vive adentro es una verdadera lucha y no contra principados ni potestades, sino contra personas que se creen autosuficientes, que pelean entre sí para conseguir el aplauso (aunque sea solo en su interior), muchos querían más ingresos, explotar a los que no daban para más (como si fueran ganancias para ellos mismos), otros trataban la manera de incentivar a no decaer, a estar firmes a poner la mirada en “Aquel que la ha llamado”, otros actuaban de un modo ON/OFF, y mientras el máximo líder se conformaba a seducir señoritas y a enviar sus fotos íntimas por redes sociales.

Tuve un par de amigas a las cuales ayudé con todas mis fuerzas, nunca vi horarios, distancias, tampoco prohibiciones en mi propia casa para salir o por dejar de hacer. No sé si fui tan mala porque era tanto el dolor de mis amigas que lo terminaba haciendo mío y así sufríamos juntas; nuestros temas de conversación eran tan espontáneos que yo quería más tiempo, más para reírnos, para hablar del futuro, para encariñarme.

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Mi comprensión llegó al punto de no ser comprendida, no recuerdo haber hecho algún escándalo por decisiones tomadas en mi contra, pero sí los recibía por querer tener iniciativa. Siempre preguntaban si el color verde estaba bien, cuando ellas ya lo habían decidido, nunca tuve el valor de retar porque sabía que siempre iba ganar y que al final terminaba rescatando el barco que hundían, a pesar de ello mi corazón se negaba a cambiar de imagen, para mi seguían siendo las personas más adorables, más sinceras, más contagiosas; hasta que hoy me han orientado al comienzo de mi propio fin.

El futuro es incierto y en mi condición física solo pido el mínimo de aliento que algún día pude haber brindado, busco y no encuentro la mano amiga que alguna vez extendí la misma mano que un día extendí con franqueza ahora la veo y ha sido escupida con indiferencias; cierro los ojos, mi interior explota de incomprensión y mis ojos tratan de emanar una lágrima que no logra cubrir más que el pequeño espacio de lo que abarca, siento el aire apresurándose en mi contra, es como ir contra la corriente de un río pero ésta vez es con aire, escucho voces gritando, cada vez se hacen menos audibles y lejanas, mi respiración se empieza a inundar de aire y mi cuerpo se expande al igual que mi ropa; escucho como un estruendo de láminas que azotan todo mi ser y antes de perder la memoria escucho una voz tan suave y tierna que me dice “TE AMO”.

Abro los ojos y estoy en la Emergencia de algún hospital, recuerdo esa voz tan inexplicable que ahora sí me hace llorar, mis lágrimas comienzan a inundar mis oídos y mi pecho se agita queriendo aceptar o rechazar una nueva oportunidad de vida.

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¿Será que el fin me dará un nuevo inicio? #enDirecto