“Descansa en paz, Roberto. Tus libros continuarán a dar guerra. Siempre”. Este era el pronóstico del amigo y escritor argentino, Rodrigo Fresán. Desaparecido, sólo fisicamente, pero con más fama internacional, Bolaño fue siempre muy crítico de los autores del boom latinoamericano. Junto al amigo Mario Santiago, fundó el “infrarrealismo, un movimiento “dadaista” en salsa mexicana que quería rimper con la tradición oficial, proponiéndose como avanguardia. Menú fijo era los happening para boicotar el premio Nobel Octavio Paz. La literatura de Bolaño habla en imágenes y sonidos, como en el libro de cuentos “Putas asesinas”, mezclando poesía y cine en “Los detectives selvajes”, juegos como los wargames en “Tercer Reich” y música en “Los sinsabores del verdadero polícia”.

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Su forma de narrar tiene poco de realismo mágico. O de la fantasía de la literatura latinoamericana de los Sesenta y Setenta. Nuevas estructuras narrativas, más abiertas, con más innovaciones estilísticas, un cruce de misterios reales e imaginarios. Así es la poesía narrativa del latinoamericano Roberto Bolaño. #Libros