Ignacio López Bocanegra (Tampico, Tamaulipas, 1923 – CdMx, 1986) era el nombre oficial de Nacho López, fotorreportero aplicado y aspirante a cineasta importante en el desarrollo de la Fotografía en México.

Esta #Exposición presentada por la Secretaría de Cultura, con más de 235 imágenes vintage, ofrece un acercamiento al pasado a la así llamada “generación del pixel”, interesados en los viejos tiempos.

El fotorreportaje

La muestra se divide en 6 núcleos: Yo, el ciudadano con imágenes del México popular, Páginas visuales muestra su labor de fotorreportero en distintos medios, Tierra y tiempo es fotografía rural, Trastocación foto experimental, Multidimensionalidad son fotos de danza folklórica y finalmente Cinematográfico muestra su sesgada incursión al cine.

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Sus reportajes aparecían cotidianamente en las revistas Hoy, Mañana y ¡Siempre! como Noche de muertos en Janitzio (1950) una de las primeras invasiones a esta tradición por cámaras y medios, o Una vez fuimos humanos (1951) donde realiza un retrato de la miseria urbana.

Poesía en imagen y palabra

Escritores y poetas agregaban texto a las imágenes, muchas veces la mar de cursi como en Jugadores de billar, “un estudio psicológico de Nacho López” (1954) en el que la encendida pluma de Ángel Fernando Solana se suelta:

“El hilo de la vida pende de la tirada magistral. Los segundos se hacen inacabables en el curso de la carambola. Y la emoción eterniza una mueca de siglos en los jugadores. En ese instante el principio y el fin de todas las cosas se concentra en las tres bolas”.

El mismo vate le infunde poesía a la serie Virgen india, publicada en la revista Mañana en 1950: “Lentamente resbalaba por su mejilla una lágrima tibia.

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Aprisionada entre unos dedos cariñosos, la cera ardía. Era plegaria y era sentimiento. Abajo, miles de ceras más. Arriba, la Virgen de Guadalupe”. ¿Qué tal?

Su aportación

En mi opinión, el rasgo más individual de Nacho López, es la foto de “acción dirigida” en la que fue pionero en México. Con actores de común acuerdo, armaba una pequeña escena para provocar una reacción espontánea de la gente alrededor, el interés principal de su lente.

De ésta sección corresponden varias series como La Venus se fue de juerga por los barrios bajos, tomada en el barrio de Santa Julia en 1953 y Cuando una bella parte plaza por Madero, las más famosas de su cuerpo de trabajo.

En la primera el actor pasea un maniquí femenino desnudo por calles, iglesias, el tranvía, tiendas y cantinas provocando escenas de un jocoso surrealismo. En la segunda, la modelo Maty Huitrón simplemente pasea su guapura abriéndose paso entre transeúntes varones.

Hasta ahí todo dentro de la normalidad de este oficio.

La fotografía de López no pasa de la eficiencia esperada en el género del reportaje.

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Tenía el ojo educado y el sentido de la oportunidad aguzado, aptitudes sine qua non de la profesión. Ejerció su oficio y aspiró a más lográndolo sólo a medias; la sección de cine es raquítica.

Personalmente me queda a deber ese toque de artista que lo vuelve irrepetible. Esta exposición no alcanza la estatura de otras del género en este y otros recintos, anterior y actualmente en cartelera. Recordamos la fotografía experimental rusa, a Henri Cartier-Bresson, Lee Miller, Joel-Peter Witkin, David Douglas Duncan, Robert Doisneau o el mismo Enrique Metinides.

Opino que le faltó dinero o tiempo para desarrollarse como cineasta. #Museos #Cultura Ciudad de México