Aceptemos por un momento la imposibilidad de pertenecer al espíritu del centro. Al vivir en la capital uno se hace parte del orden en la periferia, mas para explicar el concepto social es necesario comprenderlo inmaterial en la explicación del antropocentrismo.

Queremos expresar evidencias acerca del mercado del #Arte, mas no hemos dirigido la explicación hacia el aspecto conceptual, desligado de la necesidad de la compra, venta. 

El arte debe responder primero como ente disociado de su valor como mercancía, sin embargo hoy es difícil sentar este concepto pues conviene simular el vacío al que se ha llegado cuando la comunicación misma esta lejos de comprenderse como el medio para una economía más moderna que posmoderna.

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Empecemos por decir esto acerca del arte; "en esencia no tiene ningún valor utilitario", o "es solo un capricho de la humanidad el querer comerciar con cosas inútiles" o solo que es contra la Naturaleza con la finalidad de poner al hombre encima de ella.

Lo que sea tiene la doble necesidad por cansarse rápido de su propio concepto y responde de modo cíclico a la repetición oponiendo lo anterior a lo posterior según ello nos de o quite el placer contemporáneo.

Depende de nuestra capacidad de razón, el constante juicio estético que nos lanza hacia el futuro buscando mejorar el presente. Esta necesidad de diseñar y contra diseñar el medio, se confunde con la belleza, que en general deriva de otras bellas como higiene y seguridad.

Esto justifica nuestra existencia. Nos separa del ganado, nos enfrenta con lo que somos.

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A través de la estética en todo lo que define nuestra persona. Somos el arte, mas de entrada estamos sujetos a la solución de lo más básico. 

El fenómeno estético satisface necesidades complejas. Deriva de la noción de un proceso civilizatorio. Refleja nuestra pertenencia a una vida inmaterial, ligada paralelamente con la muerte.

La Ciudad de México funciona así. En un método que teóricamente vuelve a diseñar el ecosistema por medio de la tecnología. Cada cosa que hacemos es un acontecer estético cuyo avance nos permite claridad en cuanto a lo bonito como una noción Global.

Para el Siglo XX la noción de la moral pública implicaba una transformación cuya base ideal no era la explotación de la clase no gobernante. Aunque en la práctica, somos tan finitos que nos integramos copiando los modelos urbanos donde lo bello debía expresarse trazo por trazo en la composición del bienestar del común.

De esta tendencia hacia el centro ha seguido la adaptación de las colonias decimonónicas como la Roma.

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Como hijos del Siglo XX no podríamos buscar el mercado del arte, sin esta resonancia de un arte/patrimonio Metropolitano actualmente envuelto en una alza de su desarrollo pseudo nice.

Aquí se capta a las juventudes capitalistas quienes emprenden la renovación y añaden al atractivo turístico latente proponiendo tiendas de excelente gusto. Voy a platicar del corredor que oscila entre Insurgentes, Colima y Durango, que circundan con Puebla un punto neurálgico aledaño a Chapultepec.

La Plaza Río de Janeiro se distingue por su estatua monumental del David "negro", su excelente planeación en el concepto de los espacios necesarios para el recreo de la sociedad en la cultura nos regresan a nuestra identidad.

En esta región durante décadas operó la Galería OMR, pero descubrimos su reubicación a la calle de Córdova. En su lugar hay un letrero sobre la relación Alemania México. Queda la Galería Arroniz cruzando la plaza.

Omar Barquet con una colección llamada "Syllables" nos permite hacer la transición entre el espíritu de la comunidad cultural del barrio y nuestro tema materialista de la valuación de ciertos cuerpos que se presentan abrazados por el paradigma de lo contemporáneo.

Oponiéndose a la tradición, este expositor nos aleja de lo cotidiano hasta una visión que involucra colaboraciones especiales, los movimientos de una sinfonía y los huracanes. Presenta objetos mas que sonidos. Dejemos en suspenso la idea de lo bello. Usted decida. #Cultura Ciudad de México