Inicialmente pensaba abstenerme de escribir sobre ella, pero en segundos piensos, decido no desaprovechar la oportunidad de despotricar contra cierto #Arte actual que campa a sus anchas por el mundo y que es necesario calificar simplemente de nefasto por mucho rollo intelectual que le endilguen:

Basta de rollos

“La premisa básica de la #Exposición partió de un interés que comparten los profesionistas del arte contemporáneo: hacerlo accesible.” (Tatiana Cuevas, curadora); “Esta muestra nos permite ver una luz de que sí hay un futuro para esta sociedad tan golpeada en los últimos tiempos” (María Teresa Uriarte, coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM).

“Arte comprometido con su tiempo, arte inconforme” (Eduardo Vázquez Martín, Secretario de Cultura de la Ciudad de México); “La muestra provocará que los espectadores se conviertan en arqueólogos del futuro y observen las obras como testimonios de la sociedad del siglo XX hasta nuestros días.” (Bertha Cea Echenique, coordinadora ejecutiva del Antiguo Colegio de San Ildefonso)

¡Pamplinas, señores!, esta exposición es horrible - con honrosas excepciones – porque está hecha como inversión, no con el corazón, fruto de un asesoramiento profesional, no de un gusto personal.

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Asesor de coleccionismo

Ignoro si el matrimonio Coppel contrató a un asesor para formar su muy bizarra colección, pero me late que sí; es tan fría y desigual que resulta capciosa.

El collector advisor aconseja a los ricos para formar una colección de arte; los convence de que no basta con ser millonario, deben fomentar su capital socio-cultural y una colección de arte es una manera óptima de elevar el status.

Yéndome a los clichés (“cuando el río suena, agua lleva”), el norte de México es una zona industrial, agrícola y ganadera rica pero alejada del abolengo cultural del centro.

¿Inversión o placer personal?

Al ver ciertas piezas como 28.5.2010 de Dan Vo (una silla con montones de ropa) pienso qué argumentos usó el asesor para convencer a estos millonarios sinaloenses. Malicio algo así:

  • Este artista está muy cotizado en el mercado internacional, doña Isabel…
  • ¿Qué es eso?, yo nomás veo un montón de trapos en una silla…
  • El artista maneja el concepto de acumulación y desecho de la sociedad occidental de consumo, ese afán de adquirir y tirar de los países desarrollados, el proceso entre fabricación industrial, consumo compulsivo y desecho sin ningún tipo de planteamiento.
  • ¡Ay, m’hijo! yo no entiendo nada de eso. Voy de “shopping” a Mac Allen. Ahí arréglate con mi viejo…

 Hartazgo postmodernista

Verán una cuerda de guitarra colgada del muro, una tira de palillos de techo a pared, un chorizo de boletos en un fanal, dos banquillos descarapelados unidos por cuentas de collar, unas hojas impresas botadas en el suelo, unos chicles masticados sobre fondo blanco y lisuras similares.

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Entiendo que el arte conceptual requiere un“saber ver y leer” del cual carece la gran mayoría del público, pero por lo expuesto y visto, estoy seguro de que más que hacerlo “accesible” lo han hecho aborrecible, ¡que no nos quieran ver la cara, es hora de rechazar lo que nos disgusta sin ningún complejo de culpa, seamos público o especialistas!

Las fotos Pecados póstumos de Teresa Margolles, las cajas de luz de Marco Roundtree, el Cementerio de Gabriel Orozco, las fotos de los performance de Ana Mendieta, el tapiz Tutto de Alighiero Boetti, la serie de secadoras de Andy Warhol o Autorretrato ciego de Abraham Cruzvillegas son de los poquísimos salvavidas de esta muestra. #Cultura Ciudad de México