Uno siente la CDMX con buen potencial para motivar flujos tan numeroso de turistas como otras metrópolis. El famoso crecimiento de la economía mundial, debería ser suficiente como para procurarnos viajeros especializados de cualquier confín; mas permanece esto sin desarrollarse. Por mas maestros  que haya en la Plaza de Armas, hoy consta un Centro Histórico lleno de cualquier gente, menos los utópicos paseantes Chinos o de los países Árabes.

Gastamos nuestra confianza en una globalización de tipo Centro Comercial, pero en la práctica por ser un pueblo domado, no confluimos en los recintos, ni en plazas, calles o museos; mismos tan conservados e inagotables, como cada inmueble en la Moneda.

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En pleno julio la acera luce menos concurrida de paseantes que de motocicletas; tal vez por las ventajas que ha permitido al funcionamiento de la estética urbana, la peatonalización que emprendiera el PRD cuando gobernaba AMLO Tenochtitlan.

Valga decir que se percibe la belleza inmóvil de la "vista" cuando en este barrio no se ven las enredaderas de cables de luz. Aquí no cuelga el caos de estos cables del XX que caracterizan el México contemporáneo. Se rompe la calidad de las fachadas con el trasfondo del lugar sagrado. 

El tramo que corre de la calle de la Academia a Correo Mayor se ha semi peatonalizado. La tendencia política ha sido transformar el primer cuadro como si fuera un parque de diversiones, pensando en los valores humanos y no sólo como epítome de la ofuscación vehicular o ambulante.

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Regresa la vía al peatón y se crea un ambiente de asombro ante espacios cósmicos que obviamente no estaban planeados para resistir a las masas de coches, ni a la cantidad de caminantes pululando por doquier, compitiendo por cada metro en el negocio del parking, si bien prohibido, abierto; pues para las 12, dando una propina se puede hacer casi cualquier cosa. 

Hay un nuevo saneamiento en la Corregidora mas no deja de ser pintoresco el descontrol de cientos de comerciantes que se adueñan del piso en la Academia. En muchos edificios se ve un esfuerzo por mantenerlos en extremo limpios y bien pintados, cual si fuera un pueblo mágico, y aunque es el caso aún de muchos necios que siguen estancados en la política de la decadencia.

La obra en el Templo Mayor sigue sin desbloquear el "pasaje interpiramidal" en una fecha incómoda cuando el Sr. Slim tiene ocupada la de la Constitución con su Aldea Digital presentada como una monumental carpa circense cuyo interior promete conectarnos todavía más a la tecnología del Pokemon.

Caminamos en un ambiente así hasta Lic.

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Verdad y paseamos por el viejo museo de las nuevas, viejas vanguardias. El repique de la campana a la cual nos enfrenta Martin Zet es suficiente para confirmar las extensiones de la iglesia hacia el reino del espíritu.

La vibración y la gravedad alterada no dejan de ser algo fuera de este mundo. Zet "el trabajador muerto" de la República Checa nos hace una invitación a la ironía de la belleza ante lo patético con instalaciones que remiten a la historia de la corrupción de la humanidad. No se ve nada más destacable en su muestra póstuma "Amor", el #Arte no requiere de mas explicaciones, ni es a fuerza alegre, ni nos ilumina en el camino de las relaciones. 

Al occiso se le dedican otras dos salas del Ex Teresa. Presenta algunas referencias de tipo lúgubre con la simulación de una calavera. Hay una reproducción ininterrumpida de algo caótico silenciado por una estática que cierra el cuadro.

Coincidió durante nuestra visita una matinée de animaciones hechas por niños mexicanos. En un cuarto posterior, junto al bellísimo patio que se comparte con la UNAM, dos decenas de pequeños atienden emocionados un repertorio creativo que tiene las bases para ir formando artistas de la talla de Carlos Carrera.

Al final en un ala del templo hay un despliegue de marionetas flotantes. Mediante una técnica que usa materiales livianos se representan varias facetas del cuento del hombre que se ha olvidado de su hermano el lobo.  #Turismo