El pasado viernes 5 y sábado 6 de agosto se presentó en el Palacio de Bellas Artes el montaje italiano de Hamlet, con proyección paralela en pantalla a un costado del recinto.

El montaje contó con el trabajo de la dramaturgista Francesca Macri teniendo como resultado un montaje muy apegado al texto original del dramaturgo inglés aunque con una duración menor de la original. Se mantiene la esencia del Hamlet de Shakespeare pero no se hace pesado ni tedioso como podría llegar a hacerlo en su lectura.

La directora, Andrea Baracco, menciona que su Hamlet:

"no es un personaje intelectual que duda, que reflexiona sobre sí mismo, sobre los demás, sobre el primer y último significado de la existencia, que sabe todo porque sobre todo ha tenido tiempo para reflexionar; sino que es un cuerpo gordo y maltratado, con la cabeza calva, que no tiene un aspecto agradable, que no está bendecido por la gracia; nuestro Hamlet lleva consigo los signos de la deriva, la suya y la de toda una comunidad."

Y eso es exactamente lo que se demuestra en escena.

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Hamlet no duda, no reflexiona al respecto, decide en automático vengar la muerte de su padre y en su camino tropieza y se convierte en algo no agradable.

La representación contó con las excelentes actuaciones de Lino Musella en el protagónico, Eva Cambiale como Gertrudis, Paolo Mazzarelli interpretando a Claudio, Livia Castiglioni como Ofelia, Gabriele Lavia dando voz y aspecto al Rey en audio y video, Michele Sinisi interpretando a Horacio y Guildenstern, Andrea Trapani en los papeles de Polonio, Osric y cura, y Woody Neri dando vida a Laertes, Rosencrantz y actores. Cabe destacar que Sinisi, Trapani y Neri logran interpretaciones excelsas al diferenciar totalmente a todos sus personajes.

La escenografía, a cargo de Luca Brinchi y Roberta Zanardo, consistió principalmente en paneles y mesas ya que el montaje se apoyó principalmente de proyección de video.

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El vestuario, a cargo de los mismos de escenografía, dejó a un lado la vestimenta de la época en la que transcurre el texto de Shakespeare para centrarse en la época actual, lo cual es consistente con la escenografía.

La música fue extraordinaria al entrar en los momentos exactos resaltando las emociones de los personajes y el ambiente representado.

La representación fue dada en italiano por lo que contó con subtítulos en vivo por lo que se justificaba la falta de ellos en algunos diálogos y el que estuvieran resumidos.

Sin duda alguna, un montaje muy bien desarrollado y que vale la pena presenciar. #Teatro #Cultura Ciudad de México