La narco-cultura no es un género reciente. Desde los años ‘70, las producciones cinematográficas se han ido consolidando en un espacio proprio. Hombres que calzan vaqueros y llevan sombreros de paja que desafiaban las leyes, eran protagonistas de historias en las que el amor, el crimen, la solidaridad y el dinero se mezclaban naturalmente. Películas que, a su vez, se inspiraban en los famosos ““narco-corridos”: canciones sobre los narcotraficantes que eran transmitidas por radio y poco a poco se fueron transformando en materia de culto y devocación. La película “Operación Marihuana” de 1985 cuenta la historia de un conocido jefe del narcotráfico que vive en una celda.

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El director se llama

Mario Hernández y es uno de los principales productores de la narco-cultura. Tiene en su historial más de 40 películas en 30 añps de carrera. “El mexicano” (1976) y “Cementerio de papel” (2007) narran la guerra sucia del narcotráfico en México en la década de los ‘70. Recientemente algo ha cambiado: ahora esos personajes oscuros, al límite de lo legal, se han vuelto íconas con un lado humano, con el que peligrosamente se siente empatía. Ejemplo internacional: Pablo Escobar en la serie “Narcos” de Netflix.

  #elchapo #narcotrafico