Estamos inmersos en plena crisis planetaria. Enfrentamos un límite que supera nuestra capacidad de regresar a lo anterior. Hemos madurado aunque se niegue a nosotros un amor que decretamos todos los días para las demás personas, tanto como para uno mismo. Siempre la información nos conduce a concluir que algo anda muy, muy mal en nuestros actos.

Es necesario hacer una auto reflexión. No sabemos como será la vida de los demás, solo podemos hacer aproximaciones documentadas para comprender, sobre todo a los artistas. Esta cosquillita acerca de un medio donde "todo es posible" nos convence como herramienta para ver el mundo por mentes desligadas en alguna medida del cine comercial.

Como es habitual parecen haber tantas marcas respaldando los Festivales como documentales en competencia.

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Admito una gran decepción si no hay modo de que se generen las respuestas sociales. Celebramos la iniciativa DOCS MX si bien dudamos de una moral que distingue premios y menciones para una élite de 20 creadores sobre mil propuestas fallidas.

 Asistimos a una brillante #premiación. Uno se siente metido en la competencia con las mínimas oportunidades. Aplaudimos y sostenemos que no hubo perdedores. Es intrigante saber quién tendrá tanta cultura documental como para juzgar cual es mejor, en el entendido de una sociedad que valora el tiempo por encima de la realidad.

Empero ¿no hemos dilapidado esta moneda involuntariamente sometidos al entretenimiento comercial... a los contenidos de la televisora? Debe haber criterios muy agudos avalando cada estatuilla, pues gane quien gane, perdemos todos cuando los contenidos se quedan solo en las salas de un festival.

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A la fecha no hay una distribución oportuna que compita ni con el 1% de lo que costaría una campaña para una película, ni hay canales de televisión abierta donde pudieran programarse por lo menos la mitad de las propuestas ganadoras, admitiendo el valor latente de cualquier producto como una ventana a distintos sentimientos no tan distintos del lugar común. 

Después de una década el Festival cambió la estrategia. Ahora ya no se llama Docs DF, sino Docs Mx. Se trata de una familia que incluye Doctubre, Docs Fórum, Reto Docs, Docu nexión y es punta de lanza del método: "poner el cine en la calle de modo gratuito", proponiendo un plan comunitario para propiciar la reflexión en las semejanzas y por su puesto las diferencias con la realidad en otros lugares.

Siendo no menos que un "fenómeno sociológico", el XI Docs mx cerró el 22 de octubre con galardonados y jueces en el Cine Lido del Centro Cultural Bella Epoca. De 5 a 7 se dieron los premios de distintas categorías que van ahora cambiando según lo que se reciba cada año.

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Ellos guardan en su sede de República de Cuba cada una de las piezas que compitieron y están a disposición de quien se acerque. 

Este año hubo sorpresas. Las películas estaban divididas en Docuthriller, Cinepoéme, Breaking Docs, Otro mundo es posible, Retratos, Around the cities, Fragmentos, Más rápido, más alto, más fuerte, Nuestra América y hubo también Hecho en México, Ópera Prima y dos cortometrajes. Hubo menciones de honor, premios para sus propios Docu retos de 100 horas y premio para el mejor documental.  

Como colofón se convivió en el recinto y quedaba pendiente cerrar en el Foro Lindembergh las proyecciones con el documental Olé, olé, olé cuyo contenido ilustra una gira internacional de los Rolling Stones. Dejaron pendientes los anfitriones nuevas mejoras al proyecto para 2017. #festival docs mx #Cultura Ciudad de México