Desde hace tres años, la tradicional ofrenda de Día de Muertos y la pedida de calavera se complementa con las presentaciones de Calaveras y Gatitos, la ópera prima de la compañía de #Teatro infantil independiente Atrapa Sueños Teatro, quienes el pasado 30 de octubre cerraron su tercera temporada en el Centro Cultural "El Foco".

La obra narra la historia de la breve amistad entre Matías, un niño de seis años, y su gatito Piki. Por causas del cruel destino, Piki vive ahora en "un mejor lugar" y Matías decide buscar a la Catrina para pedirle que le devuelva a su pequeño amigo sumergiéndose en una divertida, y "temible", aventura al Deshuesadero, el mejor lugar para el retiro.

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El montaje cuenta con una excelente interacción actor-títere; cabe destacar que los títeres son muy bien manipulados y su realización fue cuidadosa y hecha al detalle; además cuenta con excelentes interpretaciones.

La puesta en escena interactúa de forma dinámica con los niños, quienes son su público objetivo, y lo hace de forma natural, lo cual es un gran punto a su favor. Lo que ayuda a esta interacción es el contar con personajes con los cuales se puedan identificar tanto los niños como sus padres, por lo que se está viendo una obra que conmueve tanto a chicos como a grandes.

Entre otros puntos positivos, el montaje también cuenta con excelentes transiciones así como con buenas ambientaciones las cuales hacen saber a los espectadores en dónde se sitúan los personajes no sólo gracias al audio e iluminación sino también a los, pocos, elementos escenográficos y la interpretación de los actores.

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Sin embargo, al tratarse de una tercera temporada se está hablando también de ciertos cambios efectuados al montaje "original", los cuales no todos resultaron benéficos. Entre estos cambios se encuentra, primordialmente, la inclusión de chistes alusivos a Pokémon Go, los cuales resultan, evidentemente, forzados y, por lo tanto, no terminan de caer. También se puede mencionar la constante muletilla escénica de tener a todos los actores, al mismo tiempo, al fondo del escenario desaprovechando mucho espacio y eludiendo posibles buenas disposiciones escénicas, a eso se suma el descuido de uno de los tres frentes: generalmente se daba la espalda al público que se encontraba en la Sección A (sección del lado izquierdo del escenario), aunque quizás esto depende en mayor medida de la disposición del teatro que del montaje mismo.

Además de sus funciones en "El Foco", Calaveras y Gatitos contó con una función gratuita en la Feria del pan de muerto y chocolate en Coyoacán.

En resumen, una buena obra infantil que ensalza las tradiciones mexicanas y que nos enseña que la ofrenda no sólo puede ser colocada para nuestros seres queridos humanos sino también para nuestras mascotas que han marchado a "un mejor lugar"; y, sobre todo, que el amor "se lleva hasta los huesos".