El mundo de la música, y en especial el del avant-garde y la experimentación, sufrió un fuerte revés tras la noticia de la muerte de Pauline Oliveros, una de las fundadoras del Tape Music Center de San Francisco, cuna de las vanguardias sonoras de los sesenta, y creadora del concepto de Deep Listening.

Una artista curiosa, feminista, activista política y vanguardista. Pauline era la única mujer entre un grupo de hombres, Morton Subotnick, Steve Reich, Terry Reily, John Cage, que en los sesenta se aventuró a experimentar con drones e instrumentos electrónicos.

Nacida en San Francisco en 1932, Pauline decidió que quería ser compositora a los 16 años, pero el método convencional para aprender música no resultó suficiente para expresar los sonidos que escuchaba, lo que la hizo aventurarse a experimentar.

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De su etapa como creadora musical, destacará siempre su pieza Bye, Bye, Butterfly, una deconstrucción de la obra de Puccini, Madame Butterfly, y que Pauline realizó en una sola improvisación de casi 10 minutos. En 1965, a propósito del tema, comentó: “Se trata de una pequeña despedida a la música del siglo 19 pero también al sistema moralista de esa época y su opresión institucionalizada sobre el sexo femenino.”

De San Francisco a San Diego

El clima político norteamericano de finales de los sesenta era devastador y Pauline había decidido alejarse de los escenarios. Buscando una nueva forma de enfocar su creatividad, decide aceptar un trabajo en una universidad de San Diego.

Durante su estancia, empezó sesiones en las que tocaba drones (estilo de música minimalista que se caracteriza por el uso de notas sostenidas y repetidas en el tiempo).

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De aquí surgieron las Meditaciones sonoras (Sonic Meditations, por su nombre en inglés), que Oliveros afirmaba le habían ayudado a sanar y expandir su conciencia.

“Da un paseo de noche. Camina de forma tan silenciosa que las plantas de tus pies se conviertan en oídos”.

Ese mismo año empezó con el Kinetic Awareness, junto a su creadora Elaine Summer. Esta práctica sensibilizaba frente a las señales del cuerpo, identificaba la censura inconsciente de movimientos y demostraba cómo las inhibiciones sociales podían dejar huellas en el cuerpo.

En los 70, publica Sonic Meditations en la revista avant-garde, Source, y aprovecha para hacer público su lesbianismo y declarando que lo “personal es político”, al referirse a las leyes impuestas sobre el cuerpo femenino.

En 1977, Pauline forma The Sonic Meditation Group en el que incorporaba meditaciones sónicas y Kinetic Awareness, y que posteriormente se convertiría en The ♀ Ensamble. Este grupo reuniría sólo mujeres, un deseo manifiesto de Pauline, ya que las mujeres habían sido relegadas musicalmente durante mucho tiempo.

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Deep Listening

El Deep Listening explora las diferencias entre oír y escuchar. A pesar de que recibimos las ondas sonoras a través de nuestros oídos, estas son traducidas a impulsos eléctricos y transmitidas al cerebro, donde el proceso de escuchar tiene lugar. El oído no escucha, el cerebro lo hace.

“El Universo siempre está improvisando y si tenemos la evolución, significa que la improvisación ocurre todo el tiempo”

Durante la grabación de un álbum en 1989, Pauline acuñó el término “Deep Listening”, después de la experiencia vivida en una cisterna abandonada, a 4 metros bajo tierra, ubicada en Fort Worden en Washington. Al empezar a producir sonidos dentro de ese espacio, con una reverberación de 45 segundos de duración, Pauline descubrió un espectro sonoro nunca antes abordado por la artista.

El Deep Listening busca cultivar la improvisación y la apreciación de sonidos en frecuencias mucho más altas de las habituales. Al entrenar los oídos y la mente para activamente “escuchar” todos los sonidos del entorno, se incrementa el nivel de comprensión de los sonidos, se aumentarán los niveles de creatividad, así como la empatía y la conexión con el ambiente circundante. #PaulineOliveros #DeepListening #Musicaexperimental