De pequeño tuve una mala experiencia con una coladera en un patio de mercado, mientras iba caminando, una de las rejillas estaba rota y al pisarla mi pie se fue al fondo, afortunadamente no era muy profunda y aunque el susto fue mayor, la sensación de ver parte de mi pantorrilla raspada aún me produce cierto escozor. En otra ocasión, mi hermano menor caminando de noche, pisó otra coladera y el zapato se le atoró al punto de que tuvo que dejarlo caer para poder sacar su pie. Más tarde, con una linterna y un gancho pudimos rescatarlo, aunque no tan limpio como quisiéramos.

Esas imágenes me vienen a la mente y pienso que así como yo tuve esas experiencias a muchas personas les han ocurrido situaciones semejantes ante estas bocacalles que se alimentan del agua torrencial o de las limpias de banquetas y patios, cuya acumulación de basura en sus entradas causan terribles inundaciones que tenemos que soportar cada temporada de lluvias o nortes en ciudades como México, Guadalajara o Monterrey, donde la falta de educación provoca estas situaciones.

Anuncios
Anuncios

La primera imagen que tomé de una coladera fue en un centro comercial de Acapulco, pues me llamó la atención el nombre grabado en la misma, y ahora también es parte de mis recuerdos. Fue uno de los últimos viajes que hicimos con mi mamá antes de que se adelantara en el camino. Y la que escogí para portada, lleva curiosamente el año de mi nacimiento, así entre estas más de 200 imágenes capturadas de #Coladeras, marcas de piso y registros de compañías telefónicas, de cable, electricidad, gas, servicios de drenaje y agua potable que complementan esta colección.

Existen cuentas de Instagram dedicadas a las coladeras de otros países con hermosas ilustraciones y detalles como las de Japón, Noruega o Alemania, sin embargo las que he encontrado en mis andares por las calles de México no son trabajos artesanales, aunque el hierro con que están hechas ha sido víctima de la delincuencia pues las roban para su fundición, de ahí que ahora están hechas de algún derivado plástico cuyo valor es mucho menor.

Anuncios

Tal vez tanto hierro en las calles es una tentación, aunque sean parte de esta especie de puertas a un inframundo en el que pocos quisieran estar, pero la mayoría contribuye a su saciedad.

“Las coladeras son bocas con sonrisas chimuelas. Las coladeras han perdido los dientes de tanto que las pisamos. Las coladeras están a nuestros pies. Las coladeras son las bocas de fierro de la ciudad”. Pues como lo escribió Guillermo Samperio en, “Para escoger” y descrito por Rafael Pontes Velasco, quizá la única manera de obtener una visión panorámica de las urbes consista en asomarse a sus discretas alcantarillas.

Coladeras / Manholes

Recopilación de imágenes capturadas con #Iphone en la Ciudad de México, Guadalajara y Los Ángeles

Fotolibro digital de auto edición de Fabián Giles

220 páginas

Versión ebook disponible en:

iBooks/iTunes, Google Play. Pronto en Amazon Kindle #Cultura Ciudad de México