Vivimos una época desigual. Los trazos de la economía dan cupo a la máxima opulencia que de cuando en cuando se tambalea. Este argumento se nota en el modo como se construyen las ciudades; muchas veces valiéndose de su previa destrucción.

No parece haber fin para la ambición de algunos grupos, ni escapatoria al materialismo como determinante en las relaciones humanas; por ello se hacen más notables las diferencias hasta que viene la guerra y se vuelve a dar la base para que haya el balance.

Ser reportero es una actividad riesgosa, más ahora, pongan atención porque cada pieza cultural en este estribillo, explica una gran sinfonía que teóricamente debe ser igual en todo el mundo. Por ahora dirigimos a nuestro lector hacia una región de la ciudad despegada del Centro Histórico, hacia el rumbo del sur cuya floración cultural es más evidente que para otros lados.

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Hace 100 años comenzaron a proliferar los coches. Hoy vamos a Altavista concibiendo al segundo piso como un recorrido cultural en sí mismo. Nada de esto existía en la imaginación de Diego Rivera por ejemplo, y eso que estamos hablando de uno de los pocos artistas completos.

Juan O´Gorman tampoco vio nada de esto a la luz de su pincel futurista; de hecho pensaron, siendo élite, que habría una repartición mas estética... justa, de la grandeza mexicana, incluida la construcción de los edificios modernos sobre el paisaje.

Para 1950 ambos artistas se habían realizado. No hay en toda nuestra historia dos genios tan completos; sobraría elogiarlos y no citar por lo menos una vez la doble cara de la moneda: Doña Frida Kahlo. Sería interesante jalar los hilos del pasado para entender la lógica en su rol; mismo que pesa hasta en billetes que cargamos en el bolsillo casi todos los mexicanos.

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Quienes nacieron ya con todo esto construido no les abruma la nostálgica memoria de una ciudad menos apretada. Nosotros mismos al ser generación de los años 80, tampoco recordaremos, sino en algunas fotos o películas, como era esa CDMX saliendo de la guerra civil.

Es obvio que los autores mencionados no salieron de pueblo como Benito Juárez o Porfirio Díaz. Actualmente hay más de un recinto que lleva su nombre y es administrado para comprender actividades de estudio en favor de la juventud. Su Museo Casa Estudio puede ser una pieza importante en la gran explicación del presente.

Encontrará si se anima la salida que lleva a la famosa vía que conecta con el Carrillo Gil, San Ángel y San Jacinto. Estas colonias, junto con el Pedregal, San Jerónimo y la del Carmen representan la gloria del estilo de vida milagroso de los mexicanos que se realizan en el ámbito moderno/rústico.

Cada casa con acceso restringido y camino de piedra. Justo frente a los restaurantes de moda, la línea de tiendas finas se sigue dejando al filo de la cuesta la arquitectura racionalista oponiéndose a lo tradicional, pero planteándose en lo popular.

La visita es excepcional, pero no rebasa la idea del mundo con enseres electro domésticos. Hay colecciones de piezas prehispánicas, y de figuras de papel atrapadas en la arquitectura revolucionaria, abierta a la naturaleza.

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Se exhiben varias series de fotos biográficas desde el Siglo XIX, mapas, dibujos, planos hechos a mano y algunas pinturas por si tenía usted duda del talento en estos héroes del Siglo XX. La casa de O'Gorman es menos sensacional y la de Frida es la más chiquita. Se nota que aún siendo dormitorio, los chicos generaron un entorno de trabajo opuesto a los encantos de la Casa Azul. #turismo cultural #Casa museo estudio #Crónica Ciudad de México