Desde aquellas transmisiones en las que el compositor mexicano Francisco Gabilondo Soler “Cri-Cri” tocaba sus canciones al piano y eran transmitidas a través de las frecuencias de la XEW hasta nuestros días, la ecuación #radio-infancia ha cambiado mucho.

La radio y su importancia

Muchos han diagnosticado la muerte de la radio, al menos en la forma en que la conocemos ahora, y en algo es verdad; pero no del todo. Todavía no hay medio de comunicación que sustituya las bondades más nobles de la radio: ser una compañía en los lugares y en los momentos más inesperados. No depende de que haya red o señal de wifi. Todavía se maneja a través de las ondas hertzianas que viajan por el aire y que llegan gratuitamente a lugares que ni nos imaginamos.

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Solo basta pensar en los momentos más críticos por los que ha pasado el país, por ejemplo, el temblor de 1985. La gente se quedó sin luz (muchas por días) y una radio con pilas hizo la diferencia entre solo sentir miedo e incertidumbre o estar informado y saber qué hacer.

La radio y los niños

En este panorama en donde la radio todavía tiene un papel importante dentro de la sociedad, ¿dónde están los #Niños? Actualmente son pocas las emisoras que todavía guardan un lugar dentro de su programación para la #Infancia. Un lugar real en donde no sean un producto más, sino, donde sean tomados en cuenta según su edad y sus verdaderos intereses.

Dentro de la radio privada, los espacios infantiles son prácticamente nulos. Algunos programas que no están diseñados para niños, en ocasiones los incluyen con llamadas entrantes en las que responden a preguntas hechas para adultos pero que ellos contestan por esa necesidad de ser escuchados, de ser tomados en cuenta y de tener un espacio donde poderse expresar.

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Si volteamos la mirada hacia los medios públicos, la perspectiva es ligeramente distinta. Aquí sí existen espacios diseñados especialmente para la infancia (niños de 4 a 11 años), donde se promueve la imaginación, el juego y se habla de sus problemas cotidianos. Ejemplo de ello encontramos actualmente en Radio Educación, Radio UNAM y en algunas estaciones del IMER.

Tomando en cuenta todo lo anterior, los programas de radio diseñados especialmente para la infancia de nuestro país, ocupan cerca del 0.15% de la programación del cuadrante, lo que resulta totalmente insuficiente para un sector que abarca más del 16% de la población de la Ciudad de México y el 30% en todo el país.

La sociedad mexicana tiene una deuda pendiente con su infancia, que de comenzar a pagar, todos saldríamos beneficiados, pues se generarían espacios de armonía, de tolerancia, de inclusión; resultando en una sociedad más sana y menos violenta para todos.