Los sitios de rumba bogotanos son muy apetecidos por turistas nacionales y extranjeros, su excelente ubicación y variadas temáticas hacen de éste uno de los mayores exponentes de la capital colombiana. ¿Qué pasa con la conocida, pero poco hablada, rumba gay?

Pues bien, la rumba para personas del mismo sexo, más conocida como ´rumba #Gay´ hace parte también de ese atractivo bogotano, pero con una diferencia, es una rumba oculta, una rumba que sólo ellos conocen.

Caminando por Chapinero es fácil encontrar comercio, brujos que leen las cartas y el futuro, ventas ambulantes, en fin, pero un viernes o sábado caída la noche, el panorama cambia por completo.

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Mientras un tumulto de gente espera transporte público para regresar a sus casas, otros hasta ahora van llegando; parejas y grupos de amigos a los que suelen ver de reojo y con desdén, pueblan las calles de esta popular localidad.

Se dirigen a unos lugares que fueron diseñados especialmente para ellos. Cra13 entre calles 60 y 57, allí se encuentra uno de los mercados más productivos de este sector de la ciudad.

Theatron es la discoteca gay más importante de Bogotá y se ubica justo aquí. Es un edificio de 5 pisos, con unas entradas majestuosas que imitan las de un teatro neoyorkino, pero en ninguna parte se visualiza el nombre del negocio, para localizarlo hay que preguntarle a la gente del sector.

“Eso por aquí sólo se ve los viernes y sábados por la noche, una fila de gays se paran ahí para entrar, si no fuera por eso nadie se daría cuenta de que ahí funciona una cosa de esas” comenta un comerciante ambulante que vende dulces justo en la esquina de la famosa, pero enigmática discoteca.

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Una larga fila ronda la cuadra esperando para ingresar a disfrutar de este lugar que cuenta con 12 ambientes diferentes para todos los gustos, entre estos un ambiente para sólo hombres, uno para mujeres el cual recibe el nombre de “Eva” y uno mixto. Dependiendo de dónde quiera el cliente ingresar, va al ambiente musical que más le parezca: electrónica, funk, dance, tropical, reggaetón, entre otros.

Luces, música, alcohol, humo, gritos, parejas besándose, tocándose como si estuvieran en su propia casa demuestra la comodidad que esta comunidad siente en este tipo de lugares. Pero esta zona no es sólo para gays, parejas heterosexuales muestran interés por ingresar a este tipo de territorios ¿Pero, los jóvenes bogotanos independientemente de su orientación sexual, recurren a este tipo de rumbas?

Según la Revista Dinero, la población LGBTI en #Colombia corresponde a 4,5 millones de personas aproximadamente, un número lo suficientemente grande como para ser una de las comunidades más rezagadas del país.

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Sin embargo, siguen siendo un muy buen negocio.

Las risas y la energía pesada, pero a la vez incluyente de este lugar tuvo que ser ideada por alguien que entienda muy bien este mundo “el que montó esto es una retrochimba” dijo un chico antes de ingresar al bar mientras pacientemente esperaba en la fila.

Su nombre es Édison Ramírez, médico, empresario y orgullosamente homosexual. Además de Theatron tiene 6 edificios con apartamentos que arrienda únicamente a miembros de la comunidad LGBTI, de acuerdo a entrevista hecha por el portal Vive In, es un hombre casero que no le gusta bailar pero que sabe que estas personas necesitan un lugar en donde puedan ser sí mismos.

Acabada la rumba, nadie se quiere ir, el desalojo es tedioso y muchas veces conflictivo con aquellos que se pasan de tragos. Aquellos mismos que sienten que tienen un lugar donde pueden expresarse abiertamente sin que nadie los juzgue.

Lo ideal es que algún día puedan entrar a cualquier rumba sin que los miren por encima del hombro o los discriminen por su condición sexual, para eso queda bastante camino por recorrer, mientras tanto estos sitios anónimos para muchos, seguirán abriendo sus puertas semana tras semana para darles un lugar a quienes sienten que no lo tienen.