Jugar con nuestros hijos, puede empezar a componer a esta sociedad.

En los viejos tiempos en que no existían las redes sociales ni los celulares, las familias eran realmente unidas y felices.

Los padres llegaban a casa a la misma hora que hoy llegan, a jugar con sus hijos y a platicar con su esposa.

Los niños solíamos salir a jugar futbol, canicas, trompo, balero, gallito o mejor aún, el clásico “tochito” con las vecinas.

En la tele que comenzaba a las 2 de la tarde veíamos al Tío Gamboín, al pecas y a Rogelio Moreno, series como el show de Porky, Señorita Cometa con sus inolvidables minifaldas, Bugs Bunny, El Correcaminos y el Coyote, los Thunderbird o el aguerrido Batman con su Guasón que para arreglar sus diferencias, creaban las aventuras más bobas e inocentes que provocaban más risa que sorpresa.

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Nunca se engendraba el odio ni la agresión como medio de diversión.

Hoy los padres y las madres, llegan a casa “cansados” se sientan en el sillón y se “pierden en el limbo” viendo su teléfono celular.

Ese tiempo perdido que se dedican a revisar “su face” podría ser más productivo y valioso si se lo dedicaran a sus hijos, a leer y platicar con ellos para descubrir y evitar amenazas de las cuales después, nos estamos arrepintiendo y lamentando como sociedad. #Violencia #México