Crecer con #Hermanos es una experiencia difícil de explicar a los hijos únicos. La relación que haces con ellos es difícil de explicar y cambia de hermano a hermano. Tengo la fortuna (y desventaja) de ser la hermana mayor de cuatro hermanos, y puedo decir que mi vida es como es gracias a ellos tres.

La vida de hermano es difícil. De entrada nada es tuyo. No es tu mamá, es nuestra mamá, no es tu pelota, es nuestra. Ni siquiera la galleta a medio comer que dejaste en la cocina en lo que contestabas el teléfono es tuya. Si la dejaste considérala perdida. No olvidemos mencionar las peleas por el control remoto y los intentos inútiles de bloquear el sensor del satélite con las manos para evitar que el amo del control remoto pudiera cambiar de canal.

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El baño

Otro asunto es el baño, y es que cuando son cuatro es casi imposible tener un baño propio, a menos claro, que vivas en un palacio.

Si tienes hermanas, sabes que el baño es zona de guerra, maquillaje, cremas, planchas de cabello, secadoras, ligas, pasadores y sobre todo cabello, cabello por todas partes. Sin dejar de lado la pelea interminable sobre el tiempo que pasa dentro del baño y que siempre se acaba el agua caliente. Por otro lado, sabes que siempre hay papel, pasta de dientes y que si necesitas, puedes usar un poco de la crema de noche de tu hermana.

Si tienes hermanos; ropa interior sucia regada por el piso, olores extraños de los que no estás seguro si pertenecen al calcetín que lleva dos semanas tirado junto al lavabo o a lo que cenó anoche, y en realidad prefieres no saberlo.

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Las ventajas de que sean hombres es que por lo menos no se tardan 3 horas en estar listos.

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Las leyes de convivencia se vuelven complicadas cuando no tienes la oportunidad de encerrarte en tu cuarto cuando haces berrinche o no poder leer al irte a acostar porque tu roomie ya está dormido y es muy sensible a la luz. Eso sí, las pesadillas y terrores de noche no se te acercan más porque no hay lugar más seguro que la cama de cualquiera de tus hermanos para esconderte.

Es cierto que la vida con hermanos es difícil, aprendes a defenderte, a tolerar la verdad como nadie más te la va a decir, a esconder tus galletas, a echarle la culpa a alguien más para evitar el castigo, pero también te enseñan a hacer lo imposible por asegurar su bienestar. Saber que hay alguien que va a escuchar todos tus secretos y que te va a contar los suyos, que si un día terminaste en Cuernavaca por borracho tienes quién te cubra con tus papás.

Pero lo más importante, la ventaja más grande es que jamás, ni por un segundo, estarás solo. Hay otro como tú que siempre estará a tu lado. #Familia